Cara y cruz: Menorca reduce emisiones por el empuje de las renovables mientras contamina más en coches y aviones

El año 2024 deja un ahorro de 38.000 toneladas de dióxido de carbono, la mayoría gracias a una generación eléctrica más limpia

El mayor parque solar de Balears avanza en su construcción junto a la subestación de Sa Dragonera de Maó augurando nuevos descensos en las emisiones. | Gemma Andreu

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La transición energética empieza a dar sus frutos. El año 2024 se ha saldado en Menorca con el primer descenso significativo de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se registra en el camino emprendido hacia la descarbonización. Pese a que la Isla todavía está muy alejada de los objetivos marcados en el horizonte 2030, ya se pueden palpar los avances en la dirección correcta: el pasado año se cerró con un volumen de emisiones de 752.490 toneladas, lo que supone una bajada del 4,8 por ciento –en 2023 fue solo del 0,7 por ciento– que cobra relevancia en un momento de bonanza económica, cuando se siguen batiendo récords de presión humana y se han mantenido los niveles de demanda eléctrica.

Según los datos del balance anual de emisiones directas de CO2 que publica el Observatori Socioambiental de Menorca (Obsam), el año pasado la Isla dejó de lanzar a la atmósfera respecto a 2023 un total de 38.000 toneladas de uno de los grandes gases de efecto invernadero. Lo hizo gracias principalmente a la puesta en funcionamiento de los nuevos parques solares, que han reducido la dependencia de los combustibles fósiles para la generación eléctrica, básicamente en la central de Maó, aunque el informe también señala a otro factor que, pese a tener un peso relativo menor, ha tenido su trascendencia, «el importante descenso que se ha registrado en el consumo de gasoil C para usos industriales y domésticos».

A la luz del volumen de emisiones en función del uso final de la energía, la reducción de la contaminación derivada de la generación eléctrica está detrás del 74 por ciento de las toneladas que se han dejado de emitir a la atmósfera a lo largo del pasado año, en el que entre la producción renovable de la Isla y la importada por el cable submarino se cubrió más del 20 por ciento del consumo eléctrico sin necesidad de quemar combustibles fósiles.

En este punto hay que tener en cuenta que la generación eléctrica solo es una de las fuentes de contaminación de la Isla. Las 380.920 toneladas de CO2 que se emitieron a la atmósfera para satisfacer la demanda de energía eléctrica de Menorca supusieron en 2024 un 50,6 por ciento del total de emisiones, un peso específico que desciende a medida que va aumentando la presencia de parques fotovoltaicos e instalaciones solares de autoconsumo. La quema de gases y combustibles en la suma del resto de actores contaminantes, apenas electrificados, como el transporte terrestre, aéreo y marítimo (este último no contabilizado en este informe), la climatización de empresas, industrias y hogares y la actividad en el sector primario, representan en conjunto casi la mitad, el 49,4 por ciento, de las emisiones de CO2.

El transporte, asignatura pendiente

Es en el transporte donde el balance del Obsam arroja las peores noticias. Los pocos avances en la electrificación del parque móvil y el incremento del número de coches ha hecho que en 2024 la llamada movilidad interna vuelva a registrar un aumento de las emisiones de CO2, del 0,17 por ciento, hasta 140.668 toneladas. Este tipo de contaminación representa ya casi el 19 por ciento del total de emisiones directas de dióxido de carbono en la Isla.

Todavía tiene más peso la contaminación atmosférica del tráfico aéreo, que el año pasado, en que se batieron récords de pasajeros y operaciones, dejó un cálculo de 186.139 toneladas, el 24,7 por ciento de un total que –cabe subrayarlo– no contempla el transporte marítimo. Las emisiones atribuidas a las conexiones aéreas menorquinas se elevaron un tres por ciento, marcando un récord histórico.

El apunte

Es la isla balear que genera la electricidad más contaminante

Se viene reiterando que Menorca encabeza la transición energética, poniendo el foco en los mayores porcentajes de generación renovables que ha propiciado la puesta en marcha de parques solares como el de Son Salomó. Sin embargo, desde el Observatori Socioambiental de Menorca (Obsam) apuntan a otro aspecto a tener en cuenta que no deja en tan buen lugar a la Isla, el llamado factor de emisiones de CO2 para la generación de electricidad, el nivel relativo de contaminación que es necesaria para poder generar electricidad en la Isla, dicho de otro modo. En ese sentido el Obsam es rotundo al recordar que «Menorca es actualmente la isla de Balears con mayores factores de emisión para la electricidad que consume» y subraya también que es «en la que menos ha bajado las emisiones totales para esa producción (eléctrica)». El organismo va más allá y señala a la necesidad de llevar a cabo un cambio de combustible en la central térmica de Maó para poder mejorar esos índices de contaminación.