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En España hay en estos momentos más de quinientos mil inmigrantes pendientes de que se regularice su situación. El pasado mes de abril el pleno del Congreso aprobó la toma en consideración de una Iniciativa Legislativa Popular para que se lleve a cabo esta regularización. ¿Y desde entonces que ha pasado? La respuesta es: nada. A los dirigentes de formaciones de izquierda, lease sobre todo PSOE y Sumar, se les llena la boca de discursos rimbombantes en defensa de los inmigrantes pero, a la hora de la verdad, no hacen nada de nada.

El reciente viaje de Pedro Sánchez por algunos países africanos no ha sido otra cosa que una operación de propaganda vacía de contenido. Sí, la inmigración es un problema global y humanitario. Miles de personas intentan llegar a Europa huyendo de guerras, violencia y miseria. Porque nadie deja su casa, su familia, su país si no es por una causa mayor. De manera que es urgente arbitrar una política adecuada para acoger a quienes llaman a nuestra puerta, no solo a la de España sino a las de la Unión Europea.

Y no bastan los discursos ni las proclamas: hay que abordar el problema, primero con sentido humanitario, además de con la colaboración de todas las Comunidades Autónomas, con el Gobierno de la Nación y por supuesto con las autoridades de la Unión Europea.

Si no se dan respuestas adecuada luego nos lamentaremos de las consecuencias. No se trata de un concurso para ver quién es más «bueno» sino de hacer políticas eficientes, que aborden todas las respuestas que van aflorando en una cuestión tan poliédrica como esta.

Hasta ahora el Gobierno está haciendo una política tramposa en esta cuestión, echando la culpa a las Comunidades Autónomas del PP. Es su manera hipócrita de lavarse las manos. En cuanto al PP, también esquiva las respuestas, y se dedica a echar la culpa al Gobierno.

En mi opinión, todos son responsables, los unos y los otros. La política de Sánchez y su gobierno consiste en insultar y descalificar a sus adversarios políticos y a cuantos no le hacen la «ola», pero viene siendo incapaz de dar una solución humanitaria y eficaz al drama de los inmigrantes.

Claro que, a que engañarse, Sánchez solo es generoso y se preocupa de quienes le puedan garantizar seguir durmiendo en la Moncloa. Tampoco el PP y el resto de la oposición están a la altura de dar respuesta a un problema que en primer lugar es humanitario.

En mi opinión, no es admisible que no se dé una respuesta humanitaria, y por tanto digna, a los inmigrantes que ya están entre nosotros y naturalmente a los que continúan llegando a nuestras costas. Hay problemas cuya solución no puede esperar a mañana.