Nueva Rumasa empezó a resurgir en los años 90, después que se cerrara la página judicial emprendida por Ruiz Mateos y su particular enfrentamiento con quien fue ministro de Economía, Miguel Boyer. A partir de entonces, el grupo empresarial fue cogiendo forma y sumando negocios. La primera empresa que unió a su grupo fueron las Bodegas Garvey, y a ella fue sumando activos y más activos. Diversificó su objetivo empresarial, abordando el sector agroalimentario, pero también el turístico e incluso ha fundado un medio de comunicación, Radio Libertad. Poco a poco, pero sin pausa, la abeja ha ido originando una colmena de la que brota sin cesar miel en forma de beneficios económicos.
Una colmena en la que Menorca tenía hasta ahora un pequeño hueco. En febrero de 1996, Ruiz Mateos viajaba a Menorca con la cartera bajo el brazo para invertir en el sector turístico. Esta isla lo tiene todo, decía, y eso le llevaba a adquirir un hotel en Ciutadella, que incluyó en su división hotelera, Hotasa, que cuenta ahora con 13 hoteles.
La expansión de Nueva Rumasa tiene, a parte de visión empresarial, un común denominador: muchas de las empresas que el grupo ha ido adquiriendo atravesaban situaciones de crisis, o bien pertenecían a empresas multinacionales que querían abandonarlas. El caso de la planta de Kraft en Maó responde claramente a este segundo patrón: una empresa que estaba a punto de cerrar sus puertas, cuando aparece Ruiz Mateos para comprarla. Evidentemente, comprar cuando alguien desea vender es más barato que hacerlo cuando quien tiene que vender no está dispuesto. Pura lógica empresarial.
Con esta y otras estrategias Nueva Rumasa ha resurgido y Ruiz Mateos vuelve a ser uno de los empresarios más importantes del país. Bajo su tutela actualmente se acogen 107 empresas que generan 10.000 empleos directos y 6.000 indirectos, y con un valor patrimonial superior a los 3.000 millones de euros. Cada año factura unos 1.500 millones de euros, gracias a sus actuaciones en el mercado español y en 77 países más.
Lejos quedan las cifras de la Rumasa previa a la expropiación y al empresario convertido en Superman y en carne de platós televisivos. Antes de 1983, Rumasa estaba formada por 700 empresas y facturaba más de 2.000 millones de euros. Sus tentáculos abordaban desde la producción de vinos a la banca, de los grandes almacenes a los hoteles, de los que en Menorca poseía cuatro. Eran mejores tiempos para la familia Ruiz Mateos, pero la abeja ha vuelto a levantar el vuelo. Muestra de ello es que, sin ir más lejos, hace poco presentó una oferta para hacerse con la Caja de Castilla-La Mancha, intervenida por el Banco de España. A Ruiz Mateos le quedan fuerzas, a la abeja también, y ahora su colmena quiere producir miel en forma de queso menorquín. El imperio sobrevive. Quien un día se disfrazó de Superman y fue super empresario sigue en ello.
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