Los ejercicios, que todavía no han sido confirmados oficialmente por Pekín, comenzaron a primera hora de la mañana y emplearon más de una treintena de aeronaves militares, entre ellas cazas de combate J-11, aviones de alerta temprana KJ-500 y drones, de acuerdo al Ministerio de Defensa Nacional (MDN) de Taiwán. Del total de esos aparatos, 22 cruzaron la línea media del estrecho de Taiwán e incursionaron en la región norte y suroeste de la autoproclamada Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) taiwanesa para llevar a cabo una «patrulla conjunta de preparación para el combate», la novena registrada por las actividades insulares en lo que va de año.
Según Taipéi, las aeronaves chinas «violaron abiertamente» las normas internacionales durante estas maniobras al delimitar «sin previo aviso» una zona de ejercicios a unas 40 millas náuticas (74 kilómetros) de la costa de Kaohsiung y Pingtung, en el sur de Taiwán, argumentando que realizarían «entrenamientos de disparo». Kaohsiung es una de las ciudades más pobladas de Taiwán y alberga el puerto marítimo más importante de la isla, mientras que Pingtung acoge una base militar en la que se llevan a cabo frecuentes pruebas de armamento.
«Esta acción no sólo representa un alto riesgo para la seguridad de la navegación aérea y marítima internacional, sino que también constituye una provocación abierta contra la paz y estabilidad regional», denunció el Ministerio de Defensa de Taiwán, para agregar que China «es la única y mayor amenaza a la paz y estabilidad» en la región. La semana pasada, Australia y Nueva Zelanda cargaron duramente contra China después de que Pekín llevase a cabo unas maniobras con fuego real cerca de sus costas sin que sus autoridades dieran aviso previo, lo que obligó a desviar varios vuelos civiles. Wu Qian, portavoz del Ministerio de Defensa de China, respondió a dichas acusaciones asegurando que los tres buques de guerra implicados en esa operación realizaron ejercicios con cañones navales «en aguas internacionales, lejos de la costa de Australia», y aclaró que se emitieron «repetidos avisos de seguridad con antelación».
Impulsar la causa de la 'reunificación'
Estos últimos ejercicios con fuego real coincidieron con la celebración de una reunión de trabajo sobre Taiwán por parte del PCCh, en la que Wang Huning, 'número 4' en el escalafón de la formación y considerado uno de los ideólogos del régimen, instó a hacer «más esfuerzos en la causa de la 'reunificación china'». «China debe aferrarse firmemente a su derecho a dominar y tomar la iniciativa en las relaciones entre ambos lados del Estrecho, e impulsar inquebrantablemente la causa de la 'reunificación' de la patria», aseveró Wang a los cuadros del PCCh, que desde el establecimiento de la República Popular China en 1949 nunca ha gobernado Taiwán.
El funcionario insistió en que China debe «apoyar firmemente a las fuerzas patrióticas y unificadas de la isla» y, simultáneamente, «reprimir los actos provocadores de quienes promueven la 'independencia de Taiwán'» para así «dar forma a la tendencia inevitable de la reunificación». «Debemos promover los intercambios y la cooperación entre ambos lados del Estrecho, apoyar que empresarios y entidades taiwaneses vengan a la parte continental y profundizar la integración entre ambos lados», aseveró Wang.
Las relaciones entre Taipéi y Pekín se recrudecieron todavía más a raíz de la toma de posesión del actual presidente taiwanés, William Lai, considerado como un «independentista» y un «alborotador» por las autoridades chinas, en mayo del año pasado. Desde entonces, China ha intensificado su campaña de presión militar contra Taiwán: el Ministerio de Defensa taiwanés registró un total de 3.067 incursiones de aeronaves de guerra chinas en 2024, un 80 % más de lo reportado el año anterior, y en lo que va de año ya ha denunciado 578, cuatro veces más que en el mismo período del año precedente.
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