El cambio al horario de verano siempre sucede el último fin de semana de marzo. | Freepik

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Como cada año, los ciudadanos de España deberán prepararse para el primer cambio de hora, que sucede finales de marzo. Sin embargo, esta vez el Boletín Oficial del Estado ha confirmado con antelación la fecha exacta del primero de estos ajustes, que marcará el paso del horario de invierno al de verano.

Según ha quedado establecido de manera oficial, el primer cambio horario de 2025 se efectuará durante la madrugada del sábado 29 al domingo 30 de marzo. Concretamente, a las 2:00 de la madrugada los relojes deberán adelantarse hasta las 3:00, lo que supondrá que ese día contará con solo 23 horas en lugar de las habituales 24.

Esta modificación, que marca el inicio del periodo conocido como "hora de verano", está perfectamente alineada con la normativa europea vigente que regula estos ajustes bianuales. La medida afectará a todo el territorio español y tendrá implicaciones tanto en la vida cotidiana de los ciudadanos como en diversos sectores económicos.

Orígenes históricos y propósito

La tradición de modificar los horarios tiene raíces históricas profundas que se remontan a la Primera Guerra Mundial. Durante este conflicto bélico, numerosos países europeos implementaron esta práctica como una estrategia para optimizar el aprovechamiento de la luz natural y, consecuentemente, reducir el consumo energético en un periodo de escasez de recursos.

Actualmente, según explica el Instituto Geográfico Nacional, esta práctica nos introduce en el denominado "periodo de hora de verano", etapa en la que el horario se adelanta 60 minutos respecto al resto del año. El fundamento principal de esta medida sigue siendo la sincronización de las horas de luz solar con la jornada laboral generalizada, buscando maximizar el aprovechamiento de la luz natural.

En las últimas décadas, la justificación de esta práctica ha ido evolucionando. Si bien el ahorro energético fue inicialmente el motor principal, hoy muchos países europeos mantienen esta sincronización horaria principalmente por motivos de coordinación económica y comercial con naciones vecinas, más que por consideraciones energéticas.