Avisos para navegantes

La política expresionista

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«¡Cómo está el patio!». Claro que ‘algo tendrá el agua cuando la bendicen’ y ‘de aquellos polvos vienen estos lodos’. Así que es lógico que tengamos que ‘tragarnos algún sapo’ de vez en cuando si queremos ‘aguantar el tirón’ para poder ‘aguantar carros y carretas’ y ‘quedarnos a verlas venir’ en lugar de ‘a dos velas’. Si se quiere mentir mejor y más a gusto y ‘arrimar el ascua a su sardina’ no hay nada como la apelación al viejo saber popular. Uno puede decirse a sí mismo que ‘París bien vale una misa’ mientras ejerce de ‘abogado de imposibles’, le da ‘tiempo al tiempo’ y continúa ‘adelante con los faroles’. Vamos, que no es tan complicado ‘hacer de la necesidad virtud’.

Pero, ¿qué quieren que les diga?, aquí ‘huele a chamusquina’ y es evidente que ‘hay gato encerrado’. Así que ‘allá películas’, se ‘coge el toro por los cuernos’ bajo la premisa de que ‘al enemigo ni agua’ y se pone a varios ministriles (que aparte de acompañar al trovador tienen algo de elles) a ‘cantar la palinodia’, ‘asegurar al ciento por ciento’ y ‘poner la mano en el fuego’ mientras se ‘revuelcan en el fango’, ‘arrastrando por el fango’ a algún escaqueado del ‘agua que no has de beber déjala correr’ que parecía creer que ‘tras la tormenta viene la calma’. Así funciona la información oficial, ‘escrita a vuelapluma’ y explicada ‘a cara de perro’, en los tiempos del ‘guasap’.

Porque, claro, en nuestro gobierno ‘dos no riñen si uno no quiere’ y aunque ‘casa con dos puertas mala es de guardar’ siempre se puede intentar ‘bailar el agua’ a ‘diestra y siniestra’. ‘Siempre hay un camino a la izquierda’, incluso en el ‘camino de Waterloo’. Además, esto de verdad funciona a base de ‘cada loco con su tema’ y ‘cada mochuelo a su olivo’ y ‘a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga’. Que cada uno pelee por sus asuntos ‘a brazo partido’, ‘a pecho descubierto’ o a ‘la chita callando’, el caso es ‘salirse con la suya’, que ‘camarón que se duerme se lo lleva la corriente’. En cualquier caso, ‘hecha la ley, hecha la trampa’, que ya se sabe: ‘állá van leyes do quieren reyes’.

Pero es que ‘tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe’ y, contando con que ‘cuando el río suena agua lleva’, algunos empiezan a ‘estar hasta el moño’ de tanta zafiedad, estupidez, corrupción e ineficacia. La política no está ahí ‘para matar el rato’ antes del ‘apaga y vámonos’ que parece predecir tanto ‘dar gato por liebre’, ‘chupar del bote’ y ‘cargar a otros el mochuelo’. No se puede estar tanto tiempo haciendo una política ‘de la señorita Pepis’ y esperando ‘peras del olmo’. No pueden enfrentarse los grandes problemas, que amenazan a una Europa que comienza a bordear el anonimato, desviando las preguntas de la prensa con un ‘esto no va de esto que va de lo otro’ a fin de ‘darle tiempo al tiempo’. Porque nuestras instituciones y normas podrían llegar a un ‘colorín, colorado’ en cuanto a algunos les diese por decir, en voz suficientemente alta, lo que ya parece decirse a sí misma la mayoría: ‘A otro perro con ese hueso’.