Café del mar
El tributo ominoso y perpetuo
21/09/22 4:00
Así es conocido por su carácter confiscatorio el Impuesto de Bienes Inmuebles, heredero de lo que fue la contribución urbana. Nos dan la tabarra desde el flanco siniestro sobre la bondad de los impuestos porque financian el estado del bienestar entendido como pensiones, acción social, sanidad y educación públicas y, en efecto, a esos menesteres entregamos uno de cada cinco, o de cada seis o siete u ocho euros de la nómina y el IRPF. O la tercera parte del beneficio de las empresas.
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