No se le ocurra ponerse en el oficio de querer averiguar cómo hacen los cálculos los partidos políticos. Tomen nota del siguiente ejemplo: tras el resultado de las últimas elecciones legislativas, se dijo que con los escaños obtenidos por los socialistas, Pedro Sánchez Castejón no tenía que buscar acuerdos con independentistas, le bastaba con los escaños que le podían ceder los llamados constitucionalistas. Todo ha sido ponerse a discutir del asunto y los constitucionalistas se han dado cuenta que sin su generosa participación no hay matemáticas que alcancen una mayoría absoluta, y sin ese requisito, no se puede gobernar con facilidad, de manera que a la ocasión «la pintan calva» y se han puesto intratables en sus exigencias, tanto es así, que algunos oráculos de los de pregúnteme usted que todo lo sé, no descartan unas nuevas elecciones, todo y que el personal empieza a estar hasta el mismísimo moño de esta situación, hartos de que llevemos lo que llevamos después de haber votado sin que haya sido suficiente para alcanzar un acuerdo y formar gobierno. Al día de hoy, el ejecutivo que ha de dirigir la política del país es aún una utopía ¿No se dan cuenta ni los unos ni los otros que esta situación asfixiante puede acabar por obligar al PSOE a pactar con independentistas? Eso o ir de nuevo a las urnas.
Així mateix
Una política fragmentada
05/07/19 0:00
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