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"Soplar y sorber no puede ser". Una verdad sencilla pero de las aplastantes como la que ahora recoge lo que el gobierno del PP sembró durante toda una legislatura. Era abrir la boca el PSOE y ahí estaba el PP para culparle de haber acabado con el paraíso terrenal. Y eso teniendo una holgada mayoría absoluta. Obraron como si la fueran a tener toda la vida. Sobre todo en pro domo sua (en provecho propio), perdón por el latinismo. En la fallida sesión de investidura, algunas cosas quedan muy claras. La mayoría de diputados es evidente que no puede ver a Mariano Rajoy en pintura. Algunos ya se atreven a decir «Mariano, tú eres la corrupción». En lo que a mí respeta, porque a Mariano no le quiero ningún mal, creo que se haría un gran favor a su mismo si se decidiera a dar un paso en dirección opuesta y se presentase como Registrador de la Propiedad en Santa Pola. De todas formas, tengo prisa en decirlo, no tiene el PP toda la culpa de una mala legislatura donde los trabajadores han sido los que han hecho y hacen los mayores esfuerzos. Tengo que decir que la oposición del PP en inane, como si no existiera. También es verdad que la falta de democracia interna en ese partido es absoluta, nadie dentro del PP se atreve a decir abiertamente y con coraje que hay que contradecir lo que dicen los cuatro que mandan y que fiscalizan cualquier rumor.

El debate de investidura del señor Rajoy, lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo, fue más un debate de estado de la nación que otra cosa. ¡Hombre! Para no negarle al santo la limosna siempre hay algún detalle de calidad oratoria. Me quedo con la retranca gallega de Rajoy y la dureza novedosa, áspera y seca de Pedro Sánchez, pero no me esperaba los piropos de Pablo Iglesias respecto a Rajoy, más apunto de la vergüenza ajena que otra cosa.

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Si Dios no lo remedia y creo que el divino hacedor no está en esos menesteres, vamos camino de otras elecciones tal cual están las cosas.

¿Para qué sirvió una pantomima más de sesión de investidura? ¿A qué juego de una rancia y vulgar burocracia juegan ustedes? Se lo quiero decir, están ustedes jugando con fuego, les están diciendo a los ciudadanos lo peor que se les puede decir, que su voto, cuando llega a manos de los políticos, no vale nada, evidenciando que el político no mira más que para sí mismo. Por cierto, no quiero dejar de comentar la intervención del portacoz, ¡ay, perdón!, portavoz quise decir, del PP, Rafael Antonio Hernando Fraile; un personaje vulgar como pocos que acostumbra a ir apagando fuegos con gasolina. El tono de su voz destroza cualquier intento de retranca que a Rajoy le sale tan natural y en Hernando recuerda la coz de un burro. En definitiva, Rajoy no tiene la confianza de la cámara, y paradojas del destino, lleva camino de un año ejerciendo de presidente en funciones. Pedro Sánchez tampoco tiene la confianza de la cámara pero no ejerce de presidente en funciones. ¿Cómo puede usted, señor Rajoy, seguir ejerciendo de presidente en funciones sin la confianza de la cámara? Como poco eso es, por sentido común, infumable.