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Ya están aquí, son muy cansinos y dan miedo. Hacen que recuerde la famosa, y aterradora, escena de la película de culto «Poltergeist», donde una niña mirando una televisión sin señal exclama: «Ya están aquííí...», refiriéndose a los espíritus malignos que habitan la casa donde se ha mudado con su familia. Sí queridos lectores, estoy hablando de esos extraños seres tan difíciles de ver durante largas temporadas, pero que en estos días asaltarán nuestras casas y tomarán las calles al grito de: «Vótame», vigilen sus espaldas y sus buzones, en breve empezará la temida campaña electoral.

Más allá de dar a conocer nuevos candidatos, o de darle a los fieles de cada partido un picoteo y una banderola para que no abandonen su fe, no le veo mucho sentido a ese derroche de dinero y fanfarria absurda que son las campañas electorales. Igual me equivoco, pero no creo que sirvan ni para convencer a los abstencionistas, ni para que nadie cambie su voto en las dos últimas semanas antes de la llamada «cita con las urnas», vaya horterada de expresión por cierto.

Nos les basta con saquearnos y atropellarnos cuando están ejerciendo el poder, o con aburrirnos con promesas absurdas y cantos de sirena cuando están en la oposición intentando alcanzar el poder, sino que además nos tienen que taladrar durante varias semanas con el ruido absurdo de la campaña electoral.

Bien, para aportar algo positivo, aunque sea muy pequeño, en estos días donde verán cientos de noticias sobre la última chorrada de no sé qué candidato, o el grano en el culo de no sé qué concejal, les propongo un decálogo para sobrevivir a esta pesadilla:

1º Apague la televisión. Por razones obvias mucho no se debería encender, pero en estas fechas encontrará en cada canal un político sonriendo, la blancura de su dentadura puede causar ceguera.

2º Huya del centro de los pueblos y ciudades, la posibilidad de encontrar mesitas electorales y políticos repartiendo octavillas es muy alta, no podrá tomarse la cerveza tranquilo.

3º Instale la aplicación PoliticBlock en su ordenador, navegará por internet más tranquilo.

4º Prepare oídos sordos, porque oirá muchas palabras necias.

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5º Corra cual gacela con petardo en el culo cuando escuche cambio, recambio, o gobierno sensato, repito: ¡corra!

6º Esconda a sus hijos pequeños. Detrás de cada esquina puede aparecer un político sin avisar para cogerlo en brazos y hacerse una foto con él. No asuma un riesgo tan alto, con la infancia no se juega.

7º Cuélguese un cartel al cuello que ponga: «alérgico al látex», se ahorrará coger los miles de globos que le van a ofrecer, como plan B lleve siempre un alfiler encima.

8º Evite durante esos días leer ciencia ficción, le podrían colar algún programa electoral, y tanta mentira junta puede causar daños cerebrales irreversibles.

9º Aléjese de los recintos deportivos, la posibilidad de encontrarse en un mitin son muy altas, y las consecuencias van desde la sordera total, o cofosis, hasta un brote sicótico por acumulación de promesas empalagosas.

10º No olvide nunca que las mariposas que puede sentir en el estomago al escuchar algún líder político, morirán en cuanto se recuente la última papeleta, no vale la pena ser mitómano.

Espero verle sano y salvo dentro de unas semanas cuando todo haya pasado, entonces podremos hablar de un nuevo decálogo: «como sobrevivir, a pesar de nuestros gobiernos, sin perder la dignidad», o algo parecido.

conderechoareplicamenorca@gmail.com