El pastor de la Diócesis de Menorca, durante el encuentro con los alumnos de Secundaria del Colegio Corazón de María de Maó.

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El obispo de Menorca, Gerard Villalonga, ha vuelto al colegio Corazón de María de Maó (Cormar), un centro donde ejerció como profesor durante su primer año profesional en la actividad docente.

    Tras intercambiar impresiones sobre la tarea educativa y pastoral con el director de la Fundació Xafer, Xavier Fernández; el director, Manel Bonmatí, el equipo directivo y la comisión de Pastoral, el prelado mantuvo un encuentro con los alumnos de Secundaria.

Los estudiantes no desaprovecharon esta oportunidad y formularon numerosas preguntas relativas a las vivencias del obispo Gerard, su vocación, así como la trayectoria y funciones que desempeña en la Diócesis de Menorca.

Entre otras cuestiones aludió a las audiencias que ha mantenido con el papa Francisco y pidió orar por el completo restablecimiento de su salud. Sobre otras religiones y creencias, el obispo Villalonga manifestó que defiende la libertad y la responsabilidad que Dios ha dado a cada persona, y subrayó la importancia de respetar y aceptar todas las creencias.

Explicó el proceso que se sigue para la designación de los obispos y desveló que, en su poco tiempo libre, le gusta leer, concretamente sentencias jurídicas, fruto de su interés por el mundo del Derecho por su formación en Derecho Canónico. También le gusta hacer ejercicio que lleva a cabo al recorrer varios caminos de Ciutadella.    Comentó que compaginó    durante dos años su labor docente con la de presbítero, pero optó por dedicarse plenamente al sacerdocio.