Un hijo (el primero por la izquierda) y dos sobrinos de los fundadores frente al local, en 1970. | S'Escopinya

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«Los pescadores de la zona no pensaban que nuestro negocio prosperase cuando lo fundaron mis padres en 1967», explica Pere Llorens, uno de los cuatro hijos de los fundadores de S'Escopinya, emblemática empresa familiar ubicada en el puerto de Calasfonts, en Es Castell, y dedicada a la venta de souvenirs en sus inicios.

Ahora, tras la muerte de uno de los fundadores, S'Escopinya cierra sus puertas después de haber sido unos de los primeros negocios dedicados al mundo del turismo en Es Castell e incluso de la Isla, según explica Pere Llorens.

En 1967, el pintoresco puerto de esta localidad solo albergaba a profesionales de la mar y a apenas dos cantinas. «Eran años en los que el turismo no estaba bien visto en la Isla, región en la que 'reinaban' la bisutería y el calzado», recuerda el cuarto hijo de Ana Maria Vila y Joan Llorens, la pareja que hace 50 años decidió emprender en este sector.

Antigua cantina

Después de comprobar por sus propios ojos la potencia que estaba adquiriendo el turismo en Mallorca, Joan Llorens convenció a su suegro para usar un local de su propiedad en Calasfonts, que en el pasado había sido también cantina y espacio de aparejo de material de pesca, con el objetivo de adecuarlo como tienda de souvenirs. Era la Semana Santa de hace medio siglo.

Los primeros clientes de S'Escopinya eran turistas británicos, los cuales llegaban a Menorca en busca de bailarinas flamencas, carteles de toros y sombreros mejicanos. Con el tiempo el negocio familiar se fue diversificando hacia el maquetismo, la perfumería e incluso hacia el cambio de moneda y el alquiler de coches.

Finalmente, la compañía se transformó en joyería.

«La clave de nuestra longevidad ha sido el adaptarnos a las necesidades del cliente», asegura Pere Llorens, quien recuerda que por esta tienda han pasado personalidades como el campeón de Fórmula 1 de los setenta Niki Lauda