La joven, en una de las fotos promocionales de su libro, «Cocina con Aina» | N.B.

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Tiene tan solo 14 años, pero ante la prensa se muestra con la misma soltura que en los fogones. La finalista del concurso MasterChef Junior presentará este viernes en la librería Sa Catòlica (19 horas) de Maó su primer libro, «Cocina con Aina». Al día siguiente visitará Es Castell para participar en Alternachef.

¿Cuál es el truco para convertirse en un superchef?
— No hay, es como todo en la vida, la clave está en la práctica y trabajar día a día sin parar, siendo humilde. Así, poco a poco vas construyendo tu camino.

¿Cuándo te iniciaste en el mundo de la cocina?
— Desde muy pequeña lo he vivido en mi casa. Coincidiendo con una época en la que mis padres no se encontraban muy bien, yo me puse a hacer la cena. Empecé perdiendo el miedo a los fogones, y haciendo cosas sencillas como una tortilla francesa.

14 años y un libro publicado. ¿Qué planes de futuro tienes?
— Ni idea. Ni siquiera sé qué voy a hacer mañana, así que cómo para saber a qué me voy a dedicar en el futuro.

¿No te planteas el mundo de la cocina como profesión?
— La cocina me gusta muchísimo, y no lo descarto, pero es un mundo que prefiero tener como hobby. Lo que sí haré es aprovechar cualquier oportunidad que se presente, aunque sí que tengo en mente hacer algo relacionado con la enología, por la tierra en la que vivo, el Alt Pendès.

¿Qué pasa con la cocina que triunfa tanto entre los jóvenes?
— No lo sé, pero creo que es una suerte. Supongo que los programas de televisión tienen que ver.

¿Cocinas todos los días?
— Por desgracia, no. No tengo tiempo. Entre el patinaje, los estudios que ya empiezan a apretar más y que no paro por casa... Pero siempre que puedo saco algún momentillo.

¿Cuál es tu receta favorita?
— El bacalao con sanfaina, que es un receta muy típica de la cocina catalana. Es fácil y está muy bueno.

¿Se le resiste algún plato?
— Lo que más me cuesta es el punto de algunos arroces.

¿Conoces algo de la cocina menorquina?
— En esta visita quiero probar las formatjades. De pequeña iba de vacaciones a Menorca, y todavía me acuerdo del sabor de la caldereta de langosta, estaba impresionante.

¿Te ha cambiado mucho la vida la televisión?
— Lo que me ha pasado es raro, aunque muy divertido. Pero sigo siendo la misma niña de siempre y siempre lo seré, yo no quiero cambiar.