Asegura la autora que es el libro con el que más se ha reído mientras le daba forma. Admite que los dos últimos libros fueron «muy intensos», y que «’Nadie nos salvará’ fue muy sanguinaria, maté a tres personajes de forma brutal». Por eso, ahora «necesitaba algo más ligero», de ahí que haya creado una historia en la que se mezcla una intriga con tintes de Agatha Christie, con una muerte que genera dudas de si se trata de un asesinato o una muerte natural, y las peripecias en las que el comisario Caravaggio y su marido, Croydon, se ven envueltos al tener que hacerse cargo de sus dos nietos adoptivos. «Dan mucho juego», asegura Gomila, quien ha entremezclado las investigaciones y las visitas al forense, con escenas cómicas y divertidas propiciadas por los niños.

Lectura fresca
Después de su paso por Estambul en las dos últimas entregas, Gomila ha trasladado de nuevo su personaje a su hábitat natural, Inglaterra. Es así que ha titulado la novela como «Suite inglesa», buscando ese paralelismo con estas danzas. Las 154 páginas del libro se dividen en seis capítulos o movimientos, que se van enlazando, como si de una suite se tratara.
Caravaggio regresa a su dúplex de Cartwright Gardens, en Bloomsbury, el barrio literario londinense por excelencia. También aparece el pueblo natal de Croydon, situado en la costa sur de Inglaterra, una mezcla entre Brighton y Torquay (donde nació Agatha Christie). Es otro guiño al referente literario de la escritora, que aprovecha su conocimiento de Londres —que ha visitado en numerosas ocasiones— para situar escenas en lugares reales. Streatham, Brixton, el Foundling Museum, el Coram’s Gardens, el Royal Albert Hall o un hotel barroco de Russell Square que es donde aparece muerta la víctima, son localizaciones que Gomila incorpora a la trama.
«Todo ocurre en tres días», dice la autora, quien mantiene una continuidad en la historia personal y amorosa de Caravaggio. Aun así, «en cada libro me gusta hacer referencia a hechos ocurridos en libros anteriores, para que cualquier lector que empiece por este libro, no se pierda» al no haber leído los precedentes.
Gomila, que inicialmente iba a titular la obra como «Divertimento», incide en que «me divertía mucho la idea de mezclar vida y muerte». Es el contrapunto que ofrecen, por un lado, los nietos del protagonista, en la flor de su existencia, y por el otro, la víctima del crimen que tiene que resolver.
Con la novela recién salida de imprenta, la escritora ya prepara su asistencia al Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir, en marzo, donde participará en varias actividades. Además, le permitirá descubrir Puerto de la Cruz, donde residió temporalmente su escritora de cabecera.
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