Poternas. Son puertas defensivas ubicadas en las murallas que permiten a los ocupantes del recinto interior salir o entrar sin llamar la atención ni ser vistos. En la imagen, las de Torrellafuda

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Las grandes murallas que rodean los yacimientos de Son Catlar y Torrellafuda se enmarcan en el contexto de la Segunda Guerra Púnica (218-201 AC), según la tesis de los investigadores de la Universidad de Alicante que participan en el Proyecto Modular Arquitectura Fenicio-Púnica.

Uno de los principales argumentos de los arqueólogos es la similitud de las tipologías constructivas de estas grandes protecciones pétreas con la de otros recintos similares de adscripción fenicio-púnica. Así por ejemplo han constatado que la presencia de técnicas arquitectónicas de carácter defensivo, como poternas, murallas dobles o tramos en cremallera, presentes en los muros de poblados menorquines como Son Catlar y Torrellafuda, se repite en otros lugares como las antiguas Erice (Sicilia), Tharros (Cerdeña) y Kerkouane (Tunez) ciudades púnicas del Mediterráneo occidental. Igualmente describen el uso de bastiones, entre otros elementos propios de construcciones defensivas, que debían permitir también el contrataque en caso de asedio, una situación muy característica en las guerras mediterráneas en estas cronologías.

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