Anna Matnadze y Francisco Vallejo Pons, campeones del 2016.

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Muy feliz y satisfecho estaba ayer el ajedrecista de Es Castell, Paco Vallejo, tras haber logrado el día anterior su quinto título de campeón de España de ajedrez absoluto. Vallejo, que pudo atender ayer unos minutos a «Es Diari» antes de emprender una nueva competición, aseguraba contento que conquistar el galardón nacional en Linares (Jaén) fue «especial» porque considera que en la ciudad andaluza «se vive el ajedrez de una manera especial, y prueba de ello ha sido el nivel de esta edición».

El gran maestro menorquín conquistaba anteayer su quinto título de campeón nacional de ajedrez tras protagonizar una gran remontada en la competición que concluyó este sábado en el auditorio de El Pósito de Linares (Jaén), después de nueve rondas.

El nuevo y merecido pentacampeón español, que el jueves había encendido las alarmas tras haber perdido contra Daniel Forcén, descendiendo al tercer puesto de la general, protagonizaba una gran remontada y, finalmente, conquistaba la victoria después de derrotar a Marc Narciso Dublán, con el que compartía el primer puesto.

El gran maestro nacido en Es Castell se ha impuesto en los tres últimos campeonatos de España absolutos celebrado en Linares y ha destacado un año más las enormes dificultades de obtener el éxito. «He tenido que trabajar a fondo para revalidar el título, porque en la competición han estado presentes los mejores jugadores nacionales», expresaba Vallejo, de los mejores tableros de la historia a nivel mundial. «Sufrí una derrota ante Forcén, pero afortunadamente me recuperé y las victorias en las dos últimas rondas han sido claves para terminar primero», señalaba el insular, que recientemente estuvo unos días en Menorca, dejándose ver entre los ajedrecistas de la Isla.

Insistió ayer el ajedrecista en mostrarse «muy contento por ser de nuevo campeón ya que nunca es fácil ganar. Lograr de nuevo el título me supone una gran satisfacción personal después de mucho esfuerzo», reconoce. ¿Las claves? «Pues no darse por vencido en los momentos difíciles y tener fe hasta el final. He jugado muy muy bien, al menos seis o siete de las nueve partidas; en el resto, pues a luchar», exclamaba un Vallejo que ya piensa en la Olimpiada.