Saavedra, en una imagen de archivo, en el centro de Maó

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La Unión da el paso. El club mahonés se ha marcado como objetivo prioritario conseguir el ascenso a Tercera División en un margen de dos años. Así lo desveló su presidente, José Saavedra, en el marco de la cena de hermanamiento entre la actual directiva y los miembros de la recién reactivada Associació de Veterans de la UD Mahón, celebrada hace algunos días en la sala de patinaje contigua al campo de San Carlos. En el acto, de carácter privado, el mandatario unionista anunció a los presentes –algo más de veinte personas– que el inmediato proyecto deportivo se concentrará en perseguir el «ascenso a Tercera División» en las temporadas 2014/15 ó 15/16.

La Unión, merced a la modificación de la ordenanza reguladora del IBI de San Carlos y realizadas ya varias mejoras en la instalación, ve 'liberada' por extensión una sustancial porción de su presupuesto que destinará a la primera plantilla con la intención de confeccionar un conjunto de primer orden, dentro de los límites insulares, que obre un éxito deportivo que no alcanza el histórico club mahonés desde la temporada 89/90, en aquellos entonces compitiendo con la denominación de UD Seislán –y que se mantuvo en la liga balear hasta 1992.

Desde que Saavedra se hiciera con la administración del club, en verano de 2012, expuso siempre un ingente deseo de alcanzar la Liga Nacional con el juvenil gualdiazul, pero nunca antes se había pronunciado en unos términos tan ambiciosos en relación al equipo de Regional que dirige Joan Melià (quién desde julio de 2013 es también el coordinador de la cantera; su continuidad no está garantizada, pero por causas personales del propio técnico). Abundando en sus reflexiones, el presidente Saavedra razona que «tenemos un buen grupo, con gente de la casa, joven e identificada con la causa, al que sumando algunos refuerzos convertiremos en un claro aspirante al título y al ascenso a Tercera». La lista de posibles fichajes ya está en disposición de la junta, elaborada por el propio Melià, quién independientemente de que siga o no en la entidad, o permanezca prescindiendo de alguna de las funciones, sostiene idéntico grado de implicación al mostrado desde su llegada.

Resta definir si la Unión retribuirá a sus futbolistas de modo periódico –mensualidades– o lo fragmentará en función de los objetivos conseguidos, pero sí es indudable que en San Carlos rebrota la ilusión por recuperar el que no deja de ser, a tenor de la historia, su hábitat natural. «Creemos que ha llegado el momento», sintetiza Saavedra, convencido, pese a las dificultades en que reside el fútbol modesto en general, de consumir el bienio que falta para agotar su mandato pugnando por el que sería primer ascenso de la Unión con su nomenclatura original a Tercera desde 1973 –si bien aquella era de pleno rango nacional, un émulo exacto de la actual Segunda B–. «Durante estos años hemos sentado las bases, realizado mejoras en el campo, en la estructura del club... Y sin aparcar nuestro deseo de lograr un ascenso con el equipo juvenil, el objetivo en las dos próximas temporadas es volver a colocar a la Unión en Tercera», agrega Saavedra, también para «dar un horizonte a nuestra cantera, quizá así evitaremos la fuga de jugadores que hemos sufrido en otras temporadas».