De izquierda a derecha, Biel, su hija Maria, el ‘padrí’ Biel Company, Pere Antoni, su padre Miquel Joan y Joan. Tres generaciones al frente de un grupo dedicado a la producción agrícola y ganadera. Trabajan siempre con semillas y razas autóctonas, priorizando la calidad y la recuperación de cultivos y productos tradicionales. | Aina Ambrosio

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Esta no es la historia de una gran saga empresarial, sino más bien el relato de cómo una familia de payeses de toda la vida se ha transformado en una organización empresarial dedicada íntegramente al sector agrícola y ganadero. Y cómo lo ha conseguido sin perder la esencia; tratando de vos a l’amo vell; sin dejar de firmar contratos con un apretón de manos; respetando las tradiciones, pero escuchando a l’amo jove cuando explica las innovaciones con las que experimenta o con interminables discusiones entre hermanos, a la hora del berenar. Es la historia de la transformación de la payesía de toda la vida, la que se pierde en el fondo de la memoria, hasta convertirse en una empresa integradora de todas las facetas productivas del sector primario. Es la historia del amor a la tierra, a sus raíces y a sus frutos.

Los Company se han dedicado al campo desde que tienen recuerdos. Su mirada no se pierde en la costa, no esperan el calor para que lleguen los turistas, sino que aguardan la lluvia para que beban sus cultivos y sus animales. Su horizonte no tiene vistas al mar, se pierde en campos de blat, ordi o civada. Su territorio no se llena de turistas en busca de bronceado con todo incluido, sino que se pierde en pueblos sin costa, lugares que mantienen su esencia de part forana con orgullo.

Y, sin embargo, fue una bicicleta la que dio inicio al cambio, casi a la revolución en la familia. Veamos. Biel Company Bauzá, el padrí y a la vez l’amo vell, fue ciclista profesional. Ganó dos etapas en la Vuelta a España y cuando saltó al pelotón internacional alcanzó buena fama como gregario. Junto a Miguel Gual y Toni Karmany, todos ellos de Sant Joan, formaron un trío mágico de corredores que hoy da nombre al polideportivo municipal. Biel, l’amo vell, aprovechó su experiencia en el extranjero para conocer innovaciones y avances tecnológicos en la agricultura de países como Francia, Holanda o Italia. Retirado a principios de los sesenta y tras recoger los frutos de su carrera como deportista de élite, volvió a su origen para practicar en casa lo aprendido fuera. En la familia siempre se habían dedicado al cereal y a la cría de cerdos.

Can Company Familia 2
De izquierda a derecha, Miquel Joan, Joan, Pere Antoni ‘l’amo jove’, Biel ‘l’amo vell’, Maria y Biel. Continúan una tradición familiar que se pierde en la memoria.

Inicialmente, los cereales se vendían para fabricar harinas pero, tras asociarse con un productor de Maria de la Salut, su futuro consuegro por parte de su hijo Miquel Joan, se inicia en la fabricación de piensos y mezclas de cereales. En 1996 fundan Agronatura SAT (Sociedad Agraria de Transformación) y auténtica semilla de lo que hoy es su grupo empresarial. Incorporan nuevas instalaciones y empiezan a trabajar en la fabricación de harinas, mezclas de piensos y producción de semillas de calidad. Encauzada la parte agrícola, incorporar la ganadería es el siguiente paso. Lo hacen con un criterio fijo e indiscutible: solo trabajarán con razas autóctonas. Si en la parte de semillas y cereales se han dedicado a recuperar las producciones originarias y tradicionales, era lógico hacerlo también con los animales. La parte agrícola pasa así a convertirse en el principal proveedor de piensos y alimentos para su cabaña ganadera, compuesta por unos mil ejemplares de porc negre, otros tantos de oveja mallorquina, recuperada tras su casi absoluta desaparición, y una cincuentena de vacas autóctonas. Cosechan 3.000 toneladas de cereales y fabrican unas 50 toneladas de embutidos. No son las producciones más cuantiosas, pero hace ya tiempo que los Company apostaron por la calidad de sus productos en lugar de hacerlo por la cantidad.

El siguiente paso es la creación, en 2014, de la fábrica de sobrasadas y embutidos, que se comercializan a través de la marca Can Company, el nombre que les ha hecho famosos. Tradición para mantener los productos típicos, con la sobrassada de porc negre como emblema, e innovación para incorporar nuevos sabores que aporten variedad en el catálogo. Sin olvidar el extraordinario trabajo de recuperación de embutidos casi olvidados que, de la mano de Xesc Reina, una especie de arqueólogo gastronómico, vuelven a las mesas más entendidas para el disfrute de paladares atentos. Así maravillas como la ‘nora’ o la ‘figatella’, olvidadas en el recetario de antaño, han renacido gracias al trabajo de los Company. Para completar el proceso, también realizan eventos destinados a mostrar a los visitantes sus instalaciones y cómo fabrican sus magníficos productos. Es el penúltimo eslabón de la cadena, pero cada vez va ganando más terreno. Además de los cereales, la producción de patatas es uno de los puntos fuertes del grupo. Sus acuerdos con varias cooperativas y SATs les permiten ser una de las referencias del sector.

Can Company generaciones
Maria junto a su hija Laura, el ‘padrí’ Biel y su primo Pere Antoni. La cría de cerdo negro autóctono es una referencia de la familia.

En esta evolución que les ha llevado de ser simples payeses a conformar un grupo empresarial que integra todos los procesos, el primer paso lo dio Biel Company, el padrí, hoy reconvertido en l’amo vell, la voz de la experiencia que, a sus 94 años, sigue visitando las fincas, paseando por los cultivos y dando su opinión sobre los sabores de los embutidos, los nuevos y los clásicos. Después, de sus cinco hijos, los tres varones, que siempre habían trabajado en las explotaciones familiares durante los veranos, se incorporaron a la empresa. En casa les inculcaron que debían estudiar y así lo hicieron antes de volver al hogar. Joan (63) se licenció en Medicina en la universidad de Zaragoza, Biel (61) lo hizo en Empresariales, al tiempo que ejercía como futbolista profesional, también en Zaragoza, mientras que Miquel Joan (59) se formó como Técnico Especialista en Explotaciones Agropecuarias en Lérida. Los tres han ocupado cargos de relevancia relacionados con el sector agropecuario, además de la faceta política que desempeñó Biel durante un tiempo. Posteriormente se han incorporado a la empresa Maria, hija de Biel, que cursó estudios de publicidad y marketing y Pere Antoni, hijo de Miquel Joan, ingeniero agrónomo por la UIB.

En el reparto de funciones, Biel y Joan se han encargado habitualmente de la gestión y se han dado la cobertura necesaria cuando las funciones de los cargos institucionales que han ocupado eran incompatibles con los de la empresa. Miquel Joan ha estado siempre en contacto directo con la producción, sobre todo en lo relacionado con la parte agraria. Su hijo, Pere Antoni es el responsable de la cabaña ganadera y todas las cuestiones relativas a los animales. Supervisando, tanto la producción agrícola como la ganadera, la figura de Biel, l’amo vell, es omnipresente. Su voz es escuchada y, sobre todo, respetada. Maria se ocupa de la marca Can Company, de su comercialización y de la organización de eventos. En la fábrica de embutidos cuenta con Xesc Reina, un referente en la creación y recuperación de recetas. Ajenos a la familia de sangre, pero tratados como si fueran dos miembros más de ella, Javier Irazusta ejerce las funciones de CEO de Illa Verda SAT y Andreu Galmés es el director económico y fiscal de todo el conglomerado.

Cerdos Can Company
La cabaña ganadera está compuesta por unas mil cabezas de ‘porc negre’.

Aunque la marca más conocida a nivel público es Can Company, la referencia en el sector es Agronatura, la madre del grupo. Miquel Joan es su presidente. Está enfocada, principalmente, en la producción de harinas, semillas y piensos, la parte más agrícola del grupo. De ella cuelga Illa Verda SAT, propietaria de Can Company, centrada especialmente en la ganadería y sus derivados, ya que además de embutidos también hacen hamburguesas, salchichas y carne en general, para la venta a restaurantes y hostelería de alto nivel.

En palabras de Joan, la evolución de la empresa ha sido muy sencilla y ha partido de una premisa básica: acercarse al cliente. Así, se empezó con la producción de cereales de poco valor añadido, se pasó luego a fabricar harinas y a producir semillas propias de gran calidad. Más tarde, y para dar sentido y continuidad a la fábrica de piensos, se apuesta por la ganadería con piensos de composición simple, pero muy pensada. El siguiente escalón es la comercialización de los productos y, posteriormente, la creación de una marca emblemática, Can Company, que refuerce la estrategia empresarial del grupo. Todos estos procesos han ido acompañados de la incorporación de nuevas instalaciones en Inca, Sineu o Maria de la Salut, naves industriales y agrícolas y maquinaria de última generación. Es una estructura basada en la creación de valor añadido en cada nuevo paso que se da.

Instalaciones Can Company
Agronatura SAT es la empresa matriz, de ella cuelgan el resto de sociedades.

A pesar de que los embutidos sean el producto estrella para el gran público, la venta de cereales, piensos y semillas es lo que les da prestigio en el sector agrícola y ganadero de las islas.
Sus explotaciones agrupan a más de 5.000 pequeñas fincas, con una extensión de unas 3.000 hectáreas y con acuerdos, a mitges, en alquiler o en propiedad, que permiten optimizar los cultivos. La producción tiene en las nuevas tecnologías un punto básico de fortaleza. La tradición unida a la siembra mecanizada, a los abonos optimizados por los estudios de los drones, a las cosechas dirigidas por las últimas innovaciones del mercado. Tractores de última generación dotados de tecnología propia de naves espaciales permiten sacar el máximo rendimiento a los cultivos. Pero la agricultura que practican los Company no es ajena al compromiso con la naturaleza, con la sostenibilidad, con una herencia recibida de sus antepasados y con una utilización cuidada de los recursos, especialmente de los hídricos, que les permita mantener el oficio que su familia ha desempeñado generación tras generación. De hecho, todo el proceso de su evolución como empresa ha ido de la mano de un correcto uso de los recursos naturales disponibles.

Sobrassada Can Company
La sobrasada de ‘porc negre’ sigue siendo el emblema de Can Company, aunque hayan incorporado nuevos productos a la marca.

Aunque la presencia de Biel Company, el padrí, sigue siendo referente, son los hermanos Joan, Biel y Miquel Joan los que enfrentan el día a día. Combinan experiencia en la gestión empresarial con el conocimiento del medio en el que viven y trabajan. Maria y Pere Antoni, los nietos, van asumiendo cada vez más responsabilidades, siempre respetando el escalafón. En relación al protocolo familiar, todavía no lo tienen formalizado, pero saben que es cuestión de tiempo hacerlo para consensuar las decisiones que deban tomarse en el futuro, tanto en relación a movimientos accionariales como a nuevas incorporaciones a la empresa, no previstas al menos a corto plazo. No realizan inversiones en otros sectores, ya que concentran todos los esfuerzos en dotar al grupo de maquinaria de última generación e instalaciones modernas y eficientes, como la nave que están construyendo en Maria de la Salut. La familia, que ya cuenta con dos bisnietos, Laura e Iván, hijos de Maria, se ampliará en breve con la llegada de Elena, que será la y hará abuelo a Joan. Sin duda, el mejor fruto de la cosecha del año 2025.

El álbum

El deporte: Siempre ha estado presente en la familia Company. El padrí fue ciclista profesional y participó con éxito en las carreras nacionales e internacionales más importantes. Su hijo Biel fue futbolista profesional al igual que su nieto, también Biel. La disciplina, el trabajo en equipo o la fortaleza mental son elementos que han compartido en ambas actividades, la deportiva y la profesional.

Se casó con Maria Bauzá y tuvieron cinco hijos: Margarita es fisioterapeuta y Rosa María, enfermera. Ambas tienen un reconocido prestigio en sus profesiones. Joan es médico de formación, aunque nunca ha ejercido como tal. Biel se decantó por las ciencias empresariales y desarrolló una carrera política notable. Miquel Joan es quien más cerca se ha mantenido siempre de la tradición familiar. Se formó como técnico en explotaciones agropecuarias, ya que sus padres querían que todos sus hijos contaran con una formación académica que les permitiera afrontar el futuro con independencia.