Varios manifestantes cuelgan lazos amarillos por la libertad de los políticos presos en un centro. | Twitter

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Hace semanas que en distintas localidades y poblaciones de Cataluña se producen actos de sabotaje contra lazos amarillos y pancartas con simbología independentista colocados en espacios públicos por los simpatizantes de esta postura a cargo de grupos de ciudadanos defensores de la unidad de España.

Mientras que los medios de comunicación próximos al soberanismo han calificado a los autodenominados grupos de defensa y reacción de «ultras», para otros medios editados en la capital española son ciudadanos comunes de a pie que solo velan por la limpieza de las calles, y arrancan todo lazo, pegatina o cartel que se les pone por delante y lo tiran en bolsas de basura que portan al efecto.

Así por ejemplo, el digital Vilaweb califica al portavoz del grupo que quiere arrancar lazos amarillos como «un conocido dirigente ultra del Bages».

Estos han empezado a organizarse de un modo más coordinado y esta pasada noche hubo en Barcelona un primer intercambio de concentraciones y contramanifestaciones entre estos y los comités de defensa de la república (CDR), después que decenas de sus miembros empapelaran de amarillo varias zonas de la Ciudad Condal.

A medida que estos avanzaban, incluso dirigiéndose a sedes oficiales, el sector constitucionalista los seguía e iba retirando toda aquella simbología que consideran impropia.

Todo transcurrió sin enfrentamientos aunque sí una cierta tensión. Un cordón policial medió en todo momento y evitó posibles choques, y finalmente ambos sectores desconvocaron sus movilizaciones.