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La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) han criticado el retraso del Gobierno español en algunas reformas, como la de las políticas activas de empleo y la modernización de los servicios públicos de empleo, así como en la ley de liberalización de los servicios profesionales o la puesta en marcha de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.

En su primer informe de vigilancia tras el fin del rescate bancario el pasado mes de enero, Bruselas y el BCE elogian los progresos de España en la corrección de sus desequilibrios económicos, lo que ha permitido volver al crecimiento y a empezar a crear empleo. Pero avisan de que «los todavía elevados niveles de deuda pública y privada y de deuda externa continúan planteando riesgos para el crecimiento sostenido y la estabilidad financiera».

«España tendrá que continuar en la senda del ajuste económico durante bastante tiempo para liberarse de las cargas de los desequilibrios existentes y reducir el paro desde los actuales niveles alarmantes», apuntan las dos instituciones de la Unión Europea.

Tarifa plana

Por otra parte, la CE y el BCE cuestionan la efectividad de la tarifa plana de 100 euros de cotización a la Seguridad Social aprobada por el Gobierno español para fomentar las contrataciones y avisaron de su impacto en las arcas públicas sin medidas compensatorias. La tarifa plana «puede respaldar el aumento a corto plazo de contratos», admiten las dos instituciones en el informe de su primera supervisión posterior al rescate a la banca.

Sin embargo, sostienen la CE y el Banco Central Europeo, «no está claro cuántos nuevos empleos -por ejemplo, puestos de trabajo que no se habrían creado si no se hubiera puesto en marcha este nuevo esquema- y qué tipo se pueden crear con esta medida».

«La medida podría resultar principalmente en la conversión de contratos temporales en indefinidos, cumpliendo así uno de sus objetivos declarados, mientras que su potencial para estimular la creación de empleo adicional es más incierto», dijeron.