Acto en el Kremlin con un representante norcoreano. | Efe - EKATERINA SHTUKINA

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Rusia y Estados Unidos han iniciado una nueva ronda de diálogo diplomático en Estambul, centrándose en resolver disputas sobre sus misiones diplomáticas y explorando vías para abordar el conflicto en Ucrania. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha señalado que existe voluntad de avanzar en las conversaciones, aunque advierte que el proceso requerirá tiempo y disposición mutua. Se trata para algunos de uno de los temas de mayor calado en plena batalla silente del presidente estadounidense por discutirle a China el liderazgo mundial.

Las declaraciones de Donald Trump sobre posibles «concesiones territoriales» por parte de Rusia han generado reacciones en Moscú. El presidente estadounidense sugirió que Ucrania «puede olvidarse» de unirse a la OTAN, mientras propone buscar un acuerdo que permita a Kiev recuperar la mayor cantidad posible de territorio. El Kremlin mantiene su postura sobre la anexión de cuatro regiones ucranianas -Donetsk, Zaporiyia, Jersón y Lugansk-, aunque no controla completamente ninguna de ellas.

Peskov ha valorado positivamente la actitud de Trump, destacando su disposición al diálogo: «Lo que estamos viendo es que el propio presidente Trump habla y está dispuesto a escuchar a los demás». Sin embargo, ha insistido en que «nadie espera que las soluciones lleguen fácil y rápidamente» dado la complejidad del conflicto.

Nuevas vías de colaboración

Un aspecto destacado de las conversaciones es la posible cooperación entre ambas potencias en el desarrollo de recursos naturales en el Ártico, una región estratégica que ha generado tensiones recientes plasmadas por ejemplo en la cuestión de la soberanía de Groenlandia. Las fuentes oficiales indican que, aunque este tema podría ser relevante para futuras negociaciones, todavía no se han iniciado conversaciones sustanciales al respecto. Como advierten los expertos, el cambio climático y el deshielo están abriendo de pleno el Ártico a la explotación comercial, en una carrera que ya está en marcha, y que todas las superpotencias internacionales libran para obtener el máximo rédito.