De acuerdo con la Dirección General de Tráfico (DGT), un peatón es cualquier persona que se desplaza a pie por las vías públicas. Este término también incluye a aquellos que usan sillas de ruedas o empujan carros sin motor. La legislación es clara al describir las zonas por donde debería transitar un peatón: preferentemente por aceras o zonas peatonales.
En caso de que estas áreas no existan o sean impracticables, se permite utilizar el arcén o la calzada, siempre adaptándose a lo que estipule el reglamento. Al caminar por la acera, es recomendable hacerlo por el centro, evitando proximidades a la calzada o entradas de garajes.
Fuera de áreas urbanas, y especialmente en carreteras sin espacios designados para peatones, están obligados a circular por la izquierda, lo más cerca del borde posible. Si hay más personas, deben hacerlo en fila y sino hay visibilidad o condiciones seguras, no deberían cruzar carreteras secundarias.
Cómo cruzar de forma segura
Para cruzar las vías, la normativa sugiere hacerlo por los pasos de peatones o semáforos. En su ausencia, se debe buscar el punto más visible, generalmente las esquinas, y nunca entre coches estacionados. El procedimiento adecuado implica mirar primero a la izquierda, luego a la derecha, y nuevamente a la izquierda antes de cruzar.
A pesar de que forman parte del grupo de usuarios vulnerables—junto a ciclistas y motoristas—los peatones pueden ser multados hasta con 200 euros si ponen en riesgo la seguridad vial. Conductas como cruzar por lugares indebidos o caminar de forma imprudente pueden terminar en siniestros graves.
El marco legal, por tanto, incluye normativas que permiten imponer sanciones a peatones que infringen las leyes de tráfico. El propósito es no solo protegerlos a ellos mismos, sino también a los demás usuarios de la vía.
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