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Como viene siendo tradición, me despido de ustedes hasta septiembre. Y lo hago con el ya habitual monográfico sobre la gastronomía menorquina. Menorca es un paraíso en tierra. Sus gentes, su historia y su cultura hacen de esta isla mediterránea un lugar mágico. También su gastronomía es extraordinaria. No solo en las elaboraciones típicamente veraniegas, asimismo en el impresionante recetario heredado de los pueblos que la habitaron durante siglos.

Hoy les presento el resumen más exhaustivo realizado sobre la oferta gastronómica de calidad en Menorca.

Un trío ganador. Mi pódium personal

La cocina comprometida de Sa Pedrera des Pujol (Sant Lluís).
Se encuentra localizado en una casa adyacente a una antigua pedrera de marès. Sus propietarios, Daniel González Mora y Nuria Pendás, lo pusieron en marcha hace casi diez años. Su objetivo es recuperar recetas menorquinas en desuso y otorgarles dimensión, con sencillez y liviandad. Inquietos gourmands, son incondicionales de las materias primas autóctonas, como demuestra Dani en los tratamientos de carnes, caza, pescados y productos de la huerta.

Entre otras genialidades imprescindibles no dejen de probar el ligero Oliaigua con higos, la Raya a la mantequilla negra, la Tosta de escalibada con sardina ahumada o la delicada y sustanciosa Caldera de langosta en dos vuelcos. Los cambios introducidos este invierno incluyen postres clásicos de factura intachable, ingredientes míticos como el porc negre, extraordinario menaje y una técnica cada día más depurada. Su amplísima bodega –la más ambiciosa de la isla, con más de 300 referencias– y una sala magnífica, lo convierten en una de las referencias gastronómicas en las Balears. Mi restaurante preferido en Menorca y claro candidato a su primera estrella de la guía Michelin.

Los arroces (y mucho más) de Es Molí de Foc (Sant Climent)
Vicent evidencia sus raíces valencianas preparando sobresalientes arroces (entre mis favoritos el de atún y conejo, y la fideuà negra de rape, calamar y níscalos), bien comentados y explicados en la carta. Este año han estrenado dos nuevas fórmulas: la paella de verduras de temporada, pato y albóndigas, y el arroz caldoso de cigalas con rape, setas y calamar. Punto y sabor del cereal intachables.

Los entrantes, con el punto justo de frescura creativa, merecen mucho la pena. La terraza en verano es deliciosa por la noche. Cuenta con una bodega bien pertrechada, si bien la pasión de Vicent son las cervezas. Por eso hace año y medio cumplió su sueño: instalar una pequeña fábrica de cerveza artesanal adyacente al restaurante (y que alberga un pozo romano con cincuenta metros de profundidad) cuyos productos se comercializan con el nombre de Grahame Pearce. El proyecto ahora se consolida con tres tipos de elaboración: Trigo, brown ale y lager.

El encanto romántico de Sa Vinya (Llucmaçanes)
Situado en la huerta de una casa payesa a las afueras de Mahón, se trata de uno de los rincones con más encanto de la isla. Y Pilar Pons, alma máter de esta casa, es la cocinera más experimentada de Menorca y cuenta con un don: su sensibilidad imperecedera.

Se trata de un espacio en el que iluminación, elementos decorativos, vegetación y música consiguen un ambiente único e íntimo. Allí disfrutarán de la cocina de Pilar, quien revisa los recetarios menorquines con cariño, rigor y delicadeza. Aunque les sugiero preguntar por los platos del día, algunos clásicos de la casa con los que disfrutarán son el Tumbet con huevo, las Albóndigas a la menorquina, el Conejo con verduras del huerto, la Lengua de ternera con alcaparras o el Roast beef Sa Vinya.