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El presidente del Gobierno anunció ayer la privatización parcial de los aeropuertos de Madrid y Barcelona y de la sociedad estatal de loterías y apuestas del Estado, una rebaja de la fiscalidad de las pymes que beneficiará a unas 40.000 empresas y la supresión a partir de febrero de la ayuda de 426 euros para desempleados sin cobertura. Las medidas, que se aprobarán mañana, han sido recibidas como una inyección de confianza en la Bolsa, que ha reaccionado con la segunda mayor subida del año.

La reforma de la gestión de AENA alcanzará finalmente una privatización del 49 por ciento en los dos grandes aeropuertos -los únicos rentables además de Son Sant Joan-, a pesar de que se había hablado del 30 por ciento, y abre el camino al resto. El Gobierno confía en obtener más de 9.000 millones de euros con esta operación y hace caja también con la privatización de hasta el 30 por ciento del negocio de las loterías, con un valor en el mercado de 30.000 millones de euros. El Ejecutivo de Zapatero espera reducir deuda y tener más margen de maniobra presupuestaria para, entre otras acciones, dedicarse a políticas activas de empleo, según justificó Rubalcaba. Las medidas implican renuncias pero contribuyen a calmar los mercados.