El tiempo en una isla de contrastes

Foto: Josep Bagur Gomila

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Hoy dos eslóganes referidos a Menorca que demuestran la atracción de los polos. Por una parte, el más turístico: «la isla blanca y azul» y, por otra el más literario, «isla de piedras y viento». Los dos se refieren al mismo territorio, en estaciones distintas. El contraste, la biodiversidad, el mestizaje, deberían mejorar el producto, siempre que no se confunda una cosa con la otra.

Porque, pese a aquellos que creen que el cambio climático va a mejorar las expectativas a corto de la economía insular, no se puede condicionar la libertad de expresión, ni la música, de las cuatro estaciones. Este año hemos vivido un final de invierno muy lluvioso y un inicio de primavera muy ventoso. Ya lo decía Gumersind Riera en su obra de teatro:«Era una illeta encantada, perduda enmig de la mar, a becoll d’unes grans ones, d’unes ones de cristall,    la batia el vent del nord, la fúria del vendaval».