Elena Segzdaite, durante la última cita mundialista. | K.LEWANDOWSKI

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Impresionante. La atleta nacida en Lituania y residente desde hace muchos años en Menorca, Elena Segzdaite, se creció ante todo tipo de adversidades en la ciudad de Torun, en Polonia, y se proclamó campeona, aparte de batir el récord absoluto del mundo –superando también a los varones de la cita–, en el III Ultra Nordic World Records 2024 (Campeonato del Mundo de Marcha Nórdica). Segzdaite, impulsora de esta modalidad deportiva en la Isla a través de su club Nordic Walking Camina con Elena, lograba la hazaña en la prueba reina de las 48 horas, logrando recorrer la friolera cifra de 254 kilómetros en total, algo inédito hasta ahora en esta especialidad.

Una gesta la lograda por Elena Segzdaite que en absoluto resultó nada fácil porque en Polonia la menorquina, además de hacer frente a la dureza de la prueba en sí, tuvo que lidiar con otros palos en las ruedas. Junto a la dureza en sí del circuito habilitado en Torun para este Campeonato del Mundo de Marcha Nórdica absoluto, a parte, la atleta tuvo que soportar una organización del evento un tanto favorable a los atletas locales.

Paralelamente, como ella misma reconocería luego, vivió durante estas 48 horas diferentes micro lesiones, como ampollas e inflamación de la rodilla derecha, añadiéndose el cansancio acumulado durante estos dos días. A pesar de este récord del mundo y de su medalla de oro en Polonia, no fue ni mucho menos un camino de rosas para la lituano-menorquina.

Ella misma detallaba ayer a «Es Diari» que los peores momentos fueron, «durante la noche, cuando ya tienes que poner tu propia luz y te llegan a entrar las ganas de dormir mientras vas haciendo metros», señalaba. «Te hipnotizas y las piernas ya no van como quieres. Aquí entras en un bajón y es cuando empiezas a pensar en gente, en quien te ha ayudado en todos estos ocho meses de preparación», narraba la atleta. «Me sentí bien física y mentalmente, segura de sacarlo adelante y con fe ciega en mí, no la podía perder porque, de lo contrario, no llegaba», señalaba, recordando la última noche, a las 4h de la madrugada, «cuando vez la luz. Fue mi último empujón y saqué fuerzas que ni yo misma me creía y pensaba que tenía, sabiendo que ya había recorrido 254 kilómetros en 44 horas. Aquí me paré porque la rodilla la tenía tocada y decidí parar y prevenir futuras lesiones más complejas», cerraba, ya descansando en casa tras sacar, «a una bestia que ni conocía», destrozando la moral de su rival, comiéndole terreno hasta alcanzarla y hacerla abandonar por fatiga mental y física.

El apunte

Segzdaite se vio obligada a doblar sus esfuerzos por «ciertas trampas»

Segzdaite vio en carrera, «ciertas trampas» cometidas por su contrincante y al ver que no eran sancionadas y que le había sacado dos vueltas con estos engaños, tuvo que doblarse en esfuerzos. Los mismos árbitros le preguntaron de dónde había sacado tanta fuerza, tras dos horas de «acoso total» de los mismos hacia ella, hasta verificar que todo era legal y reconocer que la técnica era correcta y todo OK. Su adversaria acabó por abandonar, ante una gran campeona en el certamen, hasta el punto que en cada vuelta que pasaba por meta todo eran alabanzas y gritos de ánimos de aficionados y organizadores. Para esta carrera Segzdaite tuvo el apoyo de Santiago Pons, que la ayudó en todo momento, «a que los malos ratos y asistencia en avituallamiento fueran lo más amenos posible».