Entre finales de los '90 y principios de los 2000, existía en la televisión un buen repertorio de anuncios estrechísimamente ligados a la Navidad que eran, per se, los pistoletazos oficiales de comienzo de las fiestas.
Algunos de ellos (véanse los turrones) aún subsisten, año tras año, con sus canciones típicas y otros (véanse ciertas muñecas) se han atrevido a volver, tímidamente, décadas después.
Pero un anuncio que desapareció a principios de los 2000 para no volver, provocando tristeza general, fue el de la Lotería de Navidad, con su característica música acompañante y su protagonista, que pasaría a conocerse y ser recordado como "el calvo de la Lotería".
No desapareció la publicidad del sorteo en sí, si no que fue sustituida por unos cortometrajes de emotional marketing que suelen dejar a pocda gente indiferente. Pero sí se deshicieron del formato que llevaban sosteniendo más de diez años.
"El calvo de la lotería" era, y es, un actor británico, Clive Arrindell, profesional del teatro y que, de manera casual, tenía la cabeza rapada (por su personaje en la obra que interpretaba por entonces) cuando hizo el casting para el anuncio de la Lotería.
Curiosamente, cuando se rescindió su contrato para esta publicidad en 2005 aún le quedaban cuatro años más de contrato. Loterías dijo prescindir de él "porque ensombrecía la marca" y, por entonces, The Guardian publicó que Arrindell ganaba 120.000€ por cada anuncio, ya que "su figura hizo incrementar un 11% las ventas de décimos". A pesar de prescindir de su imagen, le continuaron pagando lo acordado durante cuatro años más.
Decía Arrindell en ese momento que había "ganado dinero gratis", pero también que estaba "pasando una muy mala racha", aunque también agradecía tener "buena salud".
Y es que, ciertamente, en lo personal la vida del actor ha pasado por unos años complicados. Primero fallecieron sus progenitores, con ya cumplidos los 90 años, aunque en un corto período de tiempo, y no mucho después fallecieron sus dos sobrinos, de 30 años, también con poca distancia temporal. "Las tragedias de mis sobrinos han sido terribles", y admitió haber tardado mucho tiempo en recomponerse de ello.
Además, hay que tener en cuenta que sus sobrinos eran lo más parecido a unos hijos para él, ya que Arrindell nunca ha querido tener familia y se declara incapaz de mantener una pareja estable. "Soy tóxico para las relaciones de pareja —afirmó—. He tenido muchas novias y no me duran".
Como actor, su vida laboral está estancada. Su última participación para televisión fue ya en 2016, en la primera temporada de The Crown, y en 2019 una marca de langostinos lo rescató para una campaña de Navidad bajo el eslogan "Mejor con bigote", en la que recuperaban la figura de "el calvo de la Lotería" pero, esta vez, le añadían un bigote.
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