«Me habían torturado salvajemente», ha reiterado en varias ocasiones durante su declaración este jueves en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, en el que la Fiscalía le pide 12 años de cárcel por colocar supuestamente un artefacto explosivo en el paso fronterizo del Puente Internacional de Santiago en Irún, que al estallar provocó daños materiales valorados en 36.000 euros. Por su parte, su defensa reclama su absolución al entender que la única prueba contra ella es una carta en la que la exdirigente etarra confiesa su responsabilidad en 22 acciones terroristas, prueba que a su juicio es «nula» y está «viciada» por los malos tratos policiales denunciados.
Según el relato de Sorzabal, que en varios momentos de su declaración se ha emocionado, la Guardia Civil, durante los cinco días que estuvo detenida en 2001, le obligó a «aprender de memoria» lo que después escribió en una carta dirigida a la dirección de ETA, en la que daba detalles sobre ataques que los agentes desconocían, como el atentado a una sucursal de Mapfre en 1993 o el de Irún. En contra de lo expuesto en la carta, la acusada ha afirmado que entró en ETA en 1996 para «ayudar a controlar la frontera» en Irún, y ha negado que ejecutara «acciones», ya que el objetivo, ha aclarado, era «saber si había controles de la Policía».
Preguntada por el fiscal sobre por qué no habló de falsedades en la carta que dirigió a ETA, ha aseverado que la banda terrorista «ya sabía que era falso» lo que contaba porque «sabían el recorrido» que ella tenía «como militante». El fiscal Carlos García Berro, tras elevar a definitivas sus conclusiones provisionales, ha destacado en su informe final que la citada carta es un «reconocimiento» de su actividad en la organización, con detalles que incluso «no cuenta» a los agentes policiales: «Aquí salió única y exclusivamente la verdad, los recuerdos anteriores a la detención», ha afirmado.
«Si la cúpula de ETA ya sabia que todo esto era mentira, ¿qué sentido tenia ponérselo en su conocimiento?», ha cuestionado el representante del Ministerio Público antes de deducir que lo que le ocurre es que «le vence la memoria». Antes de su detención en Francia, Sorzabal fue arrestada en Hernani (Guipúzcoa) en 2001 y quedó en libertad días después, tras lo que decidió huir a Francia donde fue detenida de nuevo en 2015 junto al exjefe de ETA David Pla.
En 2022 fue condenada por primera vez en España a 24 años y medio de prisión por un doble atentado en 1996 en Gijón contra una farmacia y el Palacio de Justicia. Recientemente, un juzgado de la Audiencia Nacional, ha reabierto el sumario por el asesinato en 1996 del suboficial de la Ertzaintza Montxo Doral, que la Policía autónoma vasca atribuye a un comando dirigido por Sorzabal. Al igual que ya hizo -cuando fue juzgada por el doble atentado en Gijón- ha vuelto a alegar que, durante su primer arresto, la Guardia Civil la obligó con torturas a confesar su participación en esos atentados.
Sin comentarios
Para comentar es necesario estar registrado en Menorca - Es diari
De momento no hay comentarios.