En en este último documento previo a su disolución la banda terrorista reconoce dos atentados más que en su día no reivindicó.

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La banda terrorista ETA admite haber acabado con la vida de 774 personas en un total de 2.604 «acciones armadas», según consta en el último informe interno ('Zutabe') elaborado pocas semanas antes de su disolución, según informa el periódico GARA.

Este recuento difiere de las listas del Ministerio del Interior o de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, que «refieren 853 y 829 víctimas mortales, o de escritos de AVT o Covite que le achacan falsos atentados como el incendio del Hotel Corona de Aragón», que se saldó con 83 muertes en 1979, según explica la citada publicación.

«El 9 de agosto, a las 18.00 horas, ETA hizo estallar su último artefacto explosivo en las galerías de la Plaza Mayor de Mallorca», concreta este documento, con el que la banda terrorista pretende establecer su propio relato del «conflicto» en el País Vasco.

En este sentido, GARA explica la divergencia en los números de fallecidos con «la imputación a ETA de acciones cometidas por otras organizaciones armadas (el caso de la niña Begoña Urroz en 1961 es el más conocido) o bien producto de la guerra sucia».

En en este último documento previo a su disolución la banda terrorista reconoce dos atentados más que en su día no reivindicó, como son «la muerte de tres personas en Tolosa en 1981 al confundirlas con policías y la explosión en una cafetería de la calle Correo de Madrid en 1974 en la que perdieron la vida trece personas: 'Solo dos tenían relación con la cercana Dirección General de Seguridad (DGS)'», admite la banda.