La calima, un fenómeno atmosférico que suspende finas partículas de polvo y arena en el aire, puede tener un impacto considerable en nuestras vidas. Este manto anaranjado no solo afecta la calidad del aire, sino que también deja una capa persistente de polvo en coches, casas, y prácticamente cualquier superficie exterior. La limpieza posterior a estos eventos es esencial para mantener un ambiente saludable y preservar nuestras propiedades. A continuación te ofrecemos una serie de claves basadas en la experiencia y recomendaciones de expertos.
Antes de emprender cualquier tarea de limpieza, es importante protegerse para evitar problemas respiratorios e irritación de las mucosas. Utilizar mascarillas y gafas de protección es el primer paso para cualquier intervención. Para los cristales, una solución de agua caliente con amoniaco y unas gotas de lavavajillas puede ser muy efectiva. Utilizar un trapo de microfibra permitirá limpiar sin rayar las superficies. Para suelos de balcones o terrazas, es recomendable evitar aspiradoras que pueden dañarse con la arena; mejor fregar a fondo.
El mobiliario exterior debe ser tratado con delicadeza, optando por agua a presión para evitar arañazos. En cuanto a los vehículos, es importante evitar cepillos que puedan rayar la pintura y optar por una limpieza profunda con pistolas de agua a presión, prestando especial atención a los filtros.
Las piscinas descubiertas requieren una limpieza detallada de su superficie, además de un tratamiento con cloro y un filtrado exhaustivo para asegurar la eliminación de partículas y algas. Los filtros de las unidades de climatización también deben ser limpiados para asegurar su correcto funcionamiento y prolongar su vida útil.
Además de las acciones de limpieza, es fundamental prepararse adecuadamente ante la previsión de calima. Asegurar ventanas y puertas, proteger el mobiliario exterior y plegar toldos puede minimizar el impacto y facilitar las tareas de limpieza posteriores. La calima puede ser un desafío considerable para la limpieza y mantenimiento de nuestras propiedades. Sin embargo, con las estrategias adecuadas y una preparación previa, es posible mitigar sus efectos y mantener nuestros espacios limpios y saludables.
La clave está en la protección personal durante la limpieza, el uso de técnicas y materiales adecuados para cada superficie, y una buena dosis de paciencia y diligencia. Así, aunque la calima nos deje temporalmente bajo un velo anaranjado, podemos estar seguros de que la claridad y la limpieza prevalecerán con el esfuerzo adecuado.
5 comentarios
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Jajajaja o sea, paño y fregar. Menudo truco ...
Cual es el sorprendente truco?
"nuestras propiedades"... Aquí no xerram així, deim CA NOSTRA
Bon dia. S'article sí que un bon truco. ...o deu esser un secret i no se pot dir. Salut.
He leído todo el texto de esta información y no he podido encontrar truco ninguno, ni sorprendente ni no sorprendente, solo una retahíla de simples consejos de limpieza, más que obvios y comunes en el día a día. Por otro lado, en cuanto al titular: La calima no se puede limpiar, porque sería algo metafísicamente imposible. La calima no es más que el nombre que le damos al efecto meteorológico que se refiere a esa presencia de partículas en suspensión, que en realidad es pura arena del desierto del Sahara. Lo que se limpia pues, es esa arena que nos cae del cielo y queda adherida a todas las superficies expuestas a la intemperie.