Cuando no hay alternativa
Llega el verano y las vacaciones de unos se convierten en el empleo de otros. Muchos jóvenes menorquines empiezan primero a trabajar de temporada para poder ayudar a financiar unos estudios superiores fuera de la Isla a la que, cuando finalicen, no podrán retornar. Después, si no encuentran fuera un trabajo acorde con su formación, regresarán pero en un amplio porcentaje lo harán para seguir en ese sector servicios, en la atención al veraneante y el turista. El potencial generador de empleo del turismo es innegable, todo el mundo se sube al carro, no solo las zonas obviamente dotadas para ello por la naturaleza y el clima, o por otros atractivos, sino absolutamente todas, también ciudades de gran arraigo industrial se terciarizan. Es el maná de todo un país que vive pendiente de sus terrazas, de puentes festivos, operaciones salida y de ‘hacer el agosto'.
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