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El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, afirmó hoy que es "obligación de todos" ayudar a los inmigrantes en la crisis "y no solo cuando todo va bien". Según el prelado, "es fácil ser hermano de alguien cuando todo va bien, pero esa no es la fraternidad que quiere el Señor" e insistió en que "hay otra más difícil, que es cuando vemos a personas que no tienen ni lo necesario para subsistir".

VALENCIA, 16 (EUROPA PRESS)

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, afirmó hoy que es "obligación de todos" ayudar a los inmigrantes en la crisis "y no solo cuando todo va bien". Según el prelado, "es fácil ser hermano de alguien cuando todo va bien, pero esa no es la fraternidad que quiere el Señor" e insistió en que "hay otra más difícil, que es cuando vemos a personas que no tienen ni lo necesario para subsistir".

Osoro realizó estas declaraciones durante su intervención en el III Encuentro de Familias Inmigrantes con la Mare de Déu, organizado por Cáritas Diocesana de Valencia, con la colaboración de la Generalitat y de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, según informó el Arzobispado en un comunicado.

Durante el acto, centenares de inmigrantes con banderas de sus países de origen, que se situaron rodeando el altar mayor, llenaron la Catedral de Valencia en la misa que presidida por monseñor Osoro. En su homilía, el prelado aseguró que la fiesta hoy de la Ascensión "nos compromete a todos a tomar en cuenta lo que nos dijo Jesucristo en ese momento: que cada ser humano es mi hermano y, por ello, que cuando sufre por cualquier motivo o tiene carencias fundamentales, todos tenemos la obligación de ayudarle a superar esa situación".

También invitó a "no prescindir de Dios", porque, a su juicio, "puede haber muchos proyectos, muchas reivindicaciones y muchas soluciones, pero si el hombre olvida a Dios, la humanidad no tiene salida". Monseñor Osoro invitó a adoptar con los inmigrantes la actitud del "buen samaritano", siguiendo "el ejemplo de Jesucristo" y a experimentar, a través de ella, "la grandeza de Dios que, al entrar en nuestra vida, hace que tengamos un corazón universal".

En la eucaristía, en la que participaron numerosos cónsules acreditados en Valencia, y representantes de la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía, varias familias inmigrantes leyeron las oraciones de los fieles en diferentes lenguas como ruso, guaraní, tagalo, inglés y valenciano. De igual modo, en la ofrenda, otras familias inmigrantes llevaron al altar productos de la huerta valenciana en la que muchos de ellos trabajan.

Al término de la misa, en la que también se leyó el evangelio en español e inglés, los participantes cantaron el himno a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia. Concluida la eucaristía, los participantes, acompañados por el arzobispo de Valencia, acudieron al viejo cauce del río Túria donde se desarrollaron varias actuaciones y compartieron una paella gigante.