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Declara mañana como testigo ante el juez Juli Solaz

Declara mañana como testigo ante el juez Juli Solaz

BARCELONA, 16 (EUROPA PRESS)

La secretaria del ex presidente del Palau de la Música, Elisabeth Barberà, relata en una entrevista el número de junio de 'Vanity Fair' cómo Fèlix Millet cambiaba billetes de 500 y "hacía sobres para pagar a las criadas, al jardinero y al que restauraba los muebles".

En la entrevista, que forma parte de un extenso reportaje sobre el caso Palau, Barberà, que trabajó durante más de 35 años con Millet, explica que toda la familia recogía a final de mes "su otro sueldo" para pagar la hípica o la guardería. Ella misma preparaba los pagos y sabía "que todo aquello era negro".

"Ellos nunca se habían escondido. Decían que todo lo que pudieran pagar en negro, mejor. Incluso facturas que eran más oficiales la señora me decía: Elisabeth, ¿por qué no llama al abogado éste y le dice que nos quite el IVA?. Y yo ya sabía lo que quería decir", comentó la secretaria, que asegura que "jamás" preguntó de donde salía el dinero y que se sintió "estafada" cuando leyó la confesión en la prensa.

Barberà declarará como testigo mañana ante el juez Juli Solaz en relación al presunto desfalco de más de 35 millones de euros del Palau de la Música. Entre otras cosas, deberá hablar sobre su elevado sueldo --77.000 euros anuales-- y justificar el sobre que la policía encontró a su nombre dentro de la caja de seguridad con 13.900 euros, a los que ella se refiere como "unos ahorros" que Millet le guardaba.

El artículo también revela interioridades tanto de Millet --al que Barberà describe como una persona "que podía ser muy generosa" aunque también "terriblemente grosero"-- como de su mano derecha, Jordi Montull.

CUATRO MÁQUINAS DE TRITURAR

Por su parte, el nuevo director del Palau, Joan Llinares, asegura en el reportaje que Millet y Montull "hicieron lo que quisieron" entre el 23 de julio --día del registro-- hasta el día 29. "Cuando yo llegué había cuatro máquinas de triturar funcionando. Estuvieron destruyendo papeles y sacando documentación", apunta Llinares.

Llinares explica también que, tras el registro, cuando se enteró que se había pedido un préstamo a nombre del Palau, le pidió a Gemma Montull, ex directora financiera, que le explicara que deudas tenía la institución, pero ella se lo escondió. Fue después de este hecho que Llinares le propuso "que se pidiese tres meses de permiso". Sobre Barberà, Llinares asegura que ella "manejaba el monedero de la familia".