Por el sendero transitan cientos de senderistas, a pie, en bicicleta o a caballo. | Katerina Pu

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La propuesta lanzada desde el Consell de ofrecer, en el Camí de Cavalls, servicios a los excursionistas que lo recorren, ha generado recelos en los partidos de la oposición. Aunque todavía no se ha concretado en qué consistiría la iniciativa, esta ya se observa con preocupación por los efectos nocivos que acarrearía sobre el medio ambiente.

El anuncio hecho por el presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, tras recabar el apoyo del Govern, para introducir las modificaciones necesarias en la Ley del Camí de Cavalls, ha provocado las primeras críticas, a nivel político, pero también de distintas entidades.

El exconseller de Medio Ambiente y Reserva de Biosfera, Josep Juaneda, manifestó ayer la «frontal oposición» de Més per Menorca a «cualquier propuesta que vaya en contra o afecte a la protección del territorio y genere masificación». Y es que, defendió, «precisamente, la singularidad del Camí de Cavalls es su esencia, de protección territorial y de entorno idílico y único».

«El PP está comprando el discurso de Vox, que quiere carreteras en el litoral», lamentó el conseller en la oposición, quien recordó que a lo largo de los 185 kilómetros del sendero perimetral de la Isla «ya hay suficientes urbanizaciones donde se dan servicios» a los senderistas. Por eso, desde su formación opinan que no es oportuno impulsar otros que «podrían distorsionar el camino, aumentando la presión humana y estropeando el territorio». Por eso, «no lo permitiremos», concluyó, eso sí, «a la espera de saber qué quieren decir» con esta propuesta que han anunciado.

A esta misma «prudencia» se refieren desde el grupo del PSOE en el Consell. Bàrbara Torrent considera que el anuncio de Vilafranca «es muy ambiguo» y recuerda que «la modificación del Plan Territorial Insular (PTI) aprobada en mayo ya contempla zonas de avituallamiento, con bebidas, lugares donde poder arreglar una bici o incluso para agroestancias en llocs». Así, «el PTI lo incluye y solo hay que desarrollarlo; no sé si es necesario modificar ninguna ley como dicen». Eso sí, son servicios previstos en «edificaciones ya existentes», por eso, «estaremos vigilantes», por «si acaso están hablando de poner cemento en el litoral, o de crear plazas turísticas encubiertas» en un sendero el cual, «precisamente, tiene su valor en su alto valor natural, ecológico y de protección medioambiental», concluye Torrent, rechazando la idea de tener «el Camino de Santiago de Menorca».

El apunte

«No queremos que sea el Camino de Santiago»

Entidades como el GOB o la Unió Excursionista de Menorca (UEM) son partidarias de conservar las particularidades del Camí de Cavalls, sin intervenciones que puedan poner en peligro su integridad. Rechazan, por tanto, ideas como la de crear más servicios a lo largo del sendero litoral.

Desde ambas entidades son conscientes que pueden introducirse mejoras en el Camí de Cavalls, sin que ello suponga equipararlo a otros trazados. «Tampoco queremos que sea como el Camino de Santiago», señalaba ayer el presidente de laUEM, Xisco Olives, quien destacó que, en realidad, el trazado «pasa por muchas urbanizaciones», donde los senderistas tienen a su alcance muchos servicios. «Defendemos el Camí de Cavalls tal como es», pudiendo «retocar algún tramo» si fuera necesario, pero conservando su esencia.

Además, «crear servicios en otros puntos, supondría crear caminos para llegar a ellos», algo que Olives no ve necesario, con tantas zonas urbanas que hay a lo largo del camino.

Según Miquel Camps, «en el GOBestamos frontalmente en contra de poner más servicios en el Camí de Cavalls», entre otros motivos, por la degradación que podría acarrear. Así, solo contemplarían mejoras en cuanto a seguridad, para que haya «cobertura de telefonía», o para incorporar elementos como barandillas o escaleras en lugares críticos. «El atractivo del camino es precisamente que no tiene servicios, poner más responde a una visión urbana, que no tiene que ver con su esencia». Por eso, «no puede ser como un paseo marítimo», ya que los senderistas buscan, precisamente, un entorno natural del que disfrutar. «Es igual que el debate de los chiringuitos en las playas vírgenes; ya hay calas con todos los servicios, y debe haberlas donde disfrutar de su estado natural».