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La coordinadora y número uno de Més per Menorca, Maite Salord Ripoll, apela al apoyo y la «complicidad» existente con Podemos para reivindicarse como futura presidenta del Consell insular. En una «reflexión» colgada en su blog, la consellera y escritora plantea todos los escenarios posibles ahora en la negociación, incluido el más probable de que PSOE y Més deban gobernar en minoría en caso de que Podemos no quiera entrar a compartir tareas de gobierno.

En ese supuesto, «el PSOE pondría sobre la mesa el argumento de ser la lista más votada para así copar la presidencia. Y Més pondría la ilusión y confianza generada entre los ciudadanos (al haber obtenido el doble de votos que en 2011), así como la experiencia de cuatro años de oposición al PP y la complicidad para alcanzar acuerdos con Podemos desde la oposición».

En su opinión, «apelar al hecho de ser la lista más votada, como hace el PSOE, cuando la ley electoral fomenta la creación de gobiernos de coalición y pacto, es un argumento lícito pero no determinante. Lo hace el PP, pese a que ha tenido que entender que los ocho consellers de los otros tres partidos suman más que sus cinco, y lo hace el PSOE, que ha sido efectivamente el más votado de la izquierda, pese a que la suma de Més y Podemos le supera».

Aún así, Salord insiste en que todo lo que no sea un gobierno tripartito con la participación de PSOE, Més y Podemos «no reflejará la pluralidad» emanada de las urnas, «implicaría tener oposición por la derecha y por la izquierda y generaría decepción en todo el electorado de izquierdas».

Camps tilda la negociación de «repugnante»

El diputado Antoni Camps ha censurado en su blog el «repugnante» proceso negociador, que «va ganando Podemos. El sainete es para echarse a llorar. Y lo peor, y que más duele, es que están jugando con Menorca».

Añade que «el Consell se ha convertido en la moneda de cambio para que Més apoye la investidura de Armengol, emulando el siglo XVIII, cuando la Isla era zarandeada por ingleses, franceses y españoles. Es indignante tanta frialdad y falta de respeto a los menorquines».