Siempre escuché relatos automovilísticos y sus cambios, o mejor dicho, sus avances dieron para mucho, pasando de cabalgar sobre un mulo, los caballos eran más bien escasos, y por el contrario se hizo buen uso de los famosos asets d’Alger hasta hoy muy bien considerados.
Mientras los motores de explosión proliferaron y, por el decir de los mecánicos de la época, eran fáciles de instalar, funcionaban con hidrocarburos, con gases o alguna mezcla carburada, todos esos componentes permitieron el nacimiento de los automóviles, uno de los mayores adelantos del principio del siglo XX.
Mucho debe la humanidad a los inventores automovilísticos, entre ellos tan solo citaré algunos, los Otto-Langen, Darmier, W. Maybach, Benz, Fort, quedándome una larga lista para otra ocasión.
Muy pronto se cumplirán 100 años de la gran muestra ocupando 210 estands. Tuvo lugar en Barcelona, abierta al público del 20 de mayo al primero de junio de 1925. En aquellos momentos representó ser ante el mundo un gran avance comercial e industrial, para ello Barcelona se vistió de gala.
Ignoro cuál debió ser el grado de interés entre los menorquines y cuantos debieron cruzar el canal hasta la ciudad Condal. Gracias a la «Voz de Menorca» se conoce el dato de que cinco años atrás se había desembarcado del vapor procedente de Barcelona un magnífico coche automóvil de 5 asientos marca Briscoe, precisamente el 12 de Abril de 1920, siendo sus representantes los señores Juan Vilafranca Salto en Ciutadella y Biel Cardona Carreras, conocido por ‘Bili’ de Mahón.
Con anterioridad en 1904 los mismos vendedores entregaron un Xamiar Sadan de 4 puertas a D. Pepe Sintas de Ciutadella, conocido por ‘es vendaval’ tenia atemorizados a cuantos circulaban con su bístia, carretón o galera por la carretera debido a la gran polvareda que levantaba debido a su velocidad, asustando a las bestias y a sus conductores también.
Transcurridos cien años, me pregunto e intento imaginarme cómo debió ser en aquel tiempo, en el mundo de la payesía, mientras araban sus campos o faenaban en ses tanques observar el paso de los vetustos automóviles invadiendo sus espacios, me refiero a los caminos de clots i bonys.