Les coses senzilles
En una hora
05/11/18 0:27
El apagón sufrido por media Menorca recientemente me trajo a la memoria tiempos pasados. En los años cincuenta la luz se iba tan a menudo que mi padre tenía un candil colgado de la pared, siempre dispuesto para ser encendido. Si nos dormíamos con la llamita prendida –éramos jóvenes y solíamos dormir como piedras-, mi madre decía que quemaba por las ánimas. Entonces yo imaginaba que las ánimas –ses animetes—eran seres diminutos, transparentes y volátiles, y que se reunían en torno a la llama para calentarse del frío que se posesionaba de nuestra casita con el azote del viento helado de tramontana. Ya ven que una situación caótica, como el ya famoso apagón, puede traer recuerdos entrañables.
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