El papa Francisco me ha hecho recordar un refrán que dice: «El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras». Y es que el papa ha declarado recientemente que «al igual que la fábula de Adán y Eva, vemos el infierno como un recurso literario». Y ha explicado que la Iglesia ya no cree en un infierno literal, donde la gente sufre, porque eso es incompatible con el amor infinito de Dios. Dios no es un juez, sino un amigo de la humanidad. Todas las religiones son verdaderas, porque son verdad para quienes creen en ellas. En el pasado la Iglesia ha sido muy dura con los que consideró inmorales o pecaminosos, pero hoy es lo suficientemente grande para albergar heterosexuales y homosexuales, conservadores, liberales y comunistas. Ha llegado la hora de abandonar la intolerancia. Incluso los ateos reconocen a Dios en sus actos de amor y de caridad. En suma, que el refranero también dice que rectificar es de sabios, y que donde dije digo, digo Diego.
Les coses senzilles
Buenas intenciones
10/10/16 0:00
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