Asseguts a sa vorera
Imbéciles e 'imbécilas'
Partirse la cara, así, sin ton ni son, joroba lo que mayormente es la salud. Es imposible que sea bueno. Ni para las neuronas, ni para el serrín que, en algunos energúmenos, ocupa el lugar que debieran ocupar las neuronas.
Partirse la cara, así, sin ton ni son, joroba lo que mayormente es la salud. Es imposible que sea bueno. Ni para las neuronas, ni para el serrín que, en algunos energúmenos, ocupa el lugar que debieran ocupar las neuronas. Y, la verdad, es que da igual si el que pega o el que recibe es policía, manifestante, inmigrante, Rita la cantaora o el mismísimo Papá Noel. Imágenes como las que se dieron después de los actos de la Marcha de la Dignidad en Madrid no se deberían repetir bajo ningún concepto. Ni tampoco, evidentemente, otras que se dieron en diferente ocasión cuando los que pillaban cacho eran los que el otro día repartían tortas como panes. Reduciendo la escena al máximo absurdo no deja de ser una pelea de patio de colegio que debería solucionarse cuanto antes.
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