Terra de Vent
Con palos en las manos
19/12/12 0:00
Todo el mundo está más sensible. En este caso, no se debe a la cercanía de la Navidad, sino que es un efecto más de esta maldita crisis. La sensibilidad es una moneda de dos caras. La bonita es la que te permite admirar lo que existe y lo que se hace y saber darle un valor. La fea, la que más abunda ahora, es la que convierte a una persona sensible en irascible. Seguramente han notado que el índice general de mal humor se ha incrementado un 24 por ciento este año. O más. Sobran los motivos. El principal es la falta de dinero en los bolsillos y las dificultades enormes que existen para conseguirlo. Una Navidad sin paga extra no invita a cantar villancicos.
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