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El sector agrario menorquín se queja, y con razón, del trato desigual que le dispensa el Govern, que además parece olvidarse de la doble insularidad que padecen nuestras fincas. El campo lleva años luchando por su supervivencia, acosado por múltiples problemas económicos -ahora agravados por la crisis- y estructurales, además de la falta de un relevo generacional y la necesidad de acometer una reconversión y diversificar la producción. En este sentido, uno de los puntos importantes para las explotaciones es poder acceder a las nuevas tecnologías en maquinaria y equipos. Y en este punto se ha producido un evidente agravio. La Conselleria balear de Agricultura tiene para ello abierta una línea de ayudas, pero a la hora de repartir el dinero otorga más puntos a las Sociedades Agrarias de Transformación (SAT), tradicionalmente más arraigadas en Mallorca, que a las Sociedades Rurales Menorquinas (SRM). Esta situación deja en clara desventaja a los 'llocs' a la hora de poder renovar sus equipamientos.
Asociaciones como AGRENA y FAGME ya han alertado de este perjuicio y reclaman un trato igualitario para todas las Islas. Es de esperar que la Conselleria rectifique.