TW

He leído con atención su escrito de la pag. 3 del diario MENORCA , al que no sé si calificar de «editorial», o de «opinión no vinculante del director». En todo caso dispone Vd. de una ventana abierta, una especie de púlpito dominical, hacia las miles de personas que este día leemos de cabo a rabo su estimado periódico.

Al finalizar la lectura me he quedado con la impresión de que Vd. atribuye a la SHA Martí Bella ciertos manejos cerca de Icomos para que surjan problemas en la declaración de Menorca Talayótica como Patrimonio de la Humanidad. Seguro que no pretendía eso, pero ha sembrado dudas entre los feligreses utilizando expresiones tales como «no sé si la polémica per l'ampliació del parc solar de Son Salomó pot haver afectat negativament a la candidatura…» y «diuen que les dues seccions d'Icomos no están connectades, però...».

Me parece un lenguaje poco periodístico. Si lo que quiere es darnos una opinión sobre ciertos problemas o retrasos de la candidatura, y tiene todo el derecho a ello, debería ser sobre la base de hechos ciertos y contrastados, y no sobre sospechas suyas: «no sé si…», «diuen que…». Por respeto y responsabilidad hacia la audiencia sobre todo.

Abundando sobre el tema de Son Salomó, y, al igual que Vd., sin saber lo que se cuece en los despachos de la Unesco, le daré, si me permite, mi opinión. Es vergonzoso que tengan que ser unos catedráticos y muchos amantes del mundo de la cultura, tanto de Icomos como de otros ámbitos, quienes nos saquen los colores a los menorquines sobre el gran disparate que se pretende realizar en Punta Nati.

Los talayóticos, que vivieron hace 2.500 años, plasmaron su modo de vida en una serie de monumentos que ahora queremos que sean patrimonio mundial. Pero su cultura fue arrollada por los romanos, y de su herencia genética seguramente nos queda muy poco, por no decir nada. Son unos señores que estuvieron aquí y dejaron su huella. Muy bien. Protejámoslo.

Pero hace 150 años, nuestros antepasados, que llevaban nuestros apellidos y nuestros genes, construyeron un modo de vida gracias al cual ahora estamos aquí todos nosotros. Les debemos entre muchas otras cosas, nuestro especial carácter menorquín. Ellos también dejaron sus monumentos, muchos de ellos organizados en un paisaje que es único en el mundo. Que también debería ser Patrimonio Mundial. Igual que los talayóticos. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en arrasar su legado? ¿Por qué?

¿Por la energía renovable? Todos la necesitamos o la necesitaremos, pero hay muchas alternativas menos destructivas. Trabajemos más esto.