Lluís Pons Livermore siempre ha mantenido una estrecha relación con el tiro con honda, un arte ancestral que lo ha llevado a viajar por todo el mundo y recientemente a Guam, una isla del Pacífico, que también tiene una larga tradición en esa práctica. A continuación, el protagonista nos relata la crónica de «un viaje inolvidable».
Nuestro viaje comenzó tras dos días en Manila. Nada más aterrizar, nos dirigimos al Asan Overlook Park, un lugar con vistas impresionantes y un gran significado histórico. Allí, junto con un grupo de niños, participamos en una iniciativa de reforestación lanzando más de 2.000 semillas de da’ok, el árbol de la vida, con las hondas. Este gesto buscaba ayudar a recuperar una zona devastada por un tifón ocurrido hace dos años, simbolizando nuestro respeto y conexión con la isla. Por la noche, disfrutamos del Tao Tao Tasi Dinner Show en Tumon Village, un espectáculo que nos sumergió en la riqueza cultural de Guam. Entre luces, tambores y danzas tradicionales, pudimos admirar la energía y el espíritu de la comunidad chamorra.
Encuentros con la comunidad hondera
El día siguiente comenzó con una visita a The Effect Store y Fokai, dos lugares icónicos para la comunidad local. Luego, nos dirigimos al Country Club of the Pacific Golf Resort, donde tuvimos una experiencia única: jugar al golf con hondas. Mismo reglamento, pero en vez de usar palos de golf utilizamos nuestros distintos tipos de hondas. Más tarde seguimos conociendo a honderos locales, entre risas y desafíos compartimos una barbacoa y aprendimos más sobre sus actividades, incluyendo una técnica fascinante: pescar con la honda.
Historia, cultura y reconocimientos
La siguiente parada fue la University of Guam Repository, donde nos reunimos con la Dra. Kelly Marsh Taitano. Hablamos sobre la presencia de la honda en Guam y su relación con la cultura talayótica. Le entregamos algunos libros y tuvimos la oportunidad de comparar nuestra colección de proyectiles de piedra con la suya. Curiosamente las formas y pesos son iguales que las piedras que hacían también aquí en la Isla los antiguos honderos baleares.
Los días pasaban volando y la siguiente cita importante fue en el Guam Congress Building, donde fuimos recibidos por la senadora Shelly Calvo. Durante un evento especial, se nos otorgó un certificado de honor en reconocimiento a nuestra labor de promoción de la cultura honda, un momento de gran orgullo para nosotros.
Los honderos compartieron experiencias.
Conexión con las nuevas generaciones
Una de las experiencias más emotivas del viaje fue la visita a la escuela José Ríos Elementary and Middle School. Allí, los niños nos dieron una bienvenida conmovedora con canciones tradicionales, coronas de flores y obsequios. Nos sorprendió descubrir que en esta escuela los alumnos practican con la honda 20 minutos antes de comenzar las clases y otros 20 minutos antes del almuerzo, todos los días. Su nivel de habilidad era impresionante. Realizamos varias actividades y juegos con ellos, reforzando los lazos culturales a través de la práctica común de la honda.
Continuamos con una visita al Fuerte Español Fort Soledad, en Humatak Village. Más tarde, nos dirigimos a la estatua del jefe Gadao en Inarajan, donde realizamos una nueva entrega de cocos dorados, símbolo de respeto y hermandad. En la ceremonia de los Gogna Latte Stones, organizada por la ONG Manelu, participamos en un evento de gran significado cultural reforzando la conexión entre nuestras tradiciones y las de Guam.
Competencias y talleres
Tras conceder varias entrevistas en radios locales, dedicamos una mañana a un taller de historia y construcción de hondas en el Museo de Guam, en Agaña. Fue una experiencia enriquecedora, donde compartimos conocimientos sobre la evolución de esta herramienta a lo largo del tiempo. La cantidad de similitudes que tenemos con esta herramienta y los estilos de lanzamiento que tenemos.
Al día siguiente, llegó el momento de la gran competición Heritage Slinging, celebrada en Headquarters con la participación de honderos locales. Nosotros también competimos, vistiendo nuestros trajes tradicionales, y Joan logró el segundo puesto, destacando entre los mejores.
Durante nuestra estancia, descubrimos que en Guam hay una impresionante cantidad de proyectiles de honda y colecciones privadas. Un hombre, al conocer nuestra pasión, nos invitó a su casa para mostrarnos su colección personal, algo que valoramos enormemente, ya que la gente de allí cree que estas piedras tienen mucha energía de sus ancestros y no suelen enseñarlas a nadie.
Los participantes en el intercambio cultural mostrando las diferentes banderas.
Rumbo a Rota: naturaleza y tradición
Uno de los momentos más esperados del viaje fue nuestro vuelo privado a Rota. Al llegar, fuimos recibidos con honores por las autoridades locales y participamos en un intercambio de objetos culturales. Lo más especial fue conocer a los niños de la isla, quienes, al igual que en Guam, practican con la honda y han mantenido viva la tradición gracias a «Guelo» un hombre referente para todos los isleños allí y que todos respetan al máximo. Exploramos la isla, un auténtico paraíso virgen con solo 1.500 habitantes. Visitamos varios yacimientos arqueológicos, incluyendo una cueva con pictografías de más de 3.000 años, así como la estatua del jefe de Rota, una figura de más de 4 metros que portaba una honda en su mano derecha. La jornada culminó con una cena de comida típica, donde probamos la sopa de murciélago, un platillo tradicional de la isla.
Cierre del viaje
Este viaje a Guam y Rota fue una experiencia única, donde pudimos conectar con la historia, la cultura y la gente de estas islas. Desde la reforestación con los niños hasta la competición de honda, cada momento estuvo lleno de significado. Nos llevamos no solo recuerdos inolvidables, sino también un profundo respeto por la comunidad y su amor por la tradición del tiro con honda.
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