Las vallas y los bañistas conviven en la cala estos últimos días | J.F.

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Lo que tenían que ser unas obras de mejora y mantenimiento de las plataformas de baño por parte de Costas ha resultado ser un inconveniente en Cala en Brut.

Y es que el Ministerio está instalando barandillas de acebuche en todo el perímetro de los replans por seguridad y resulta que esta cala de Ciutadella es conocida por los saltos que se pueden hacer desde las plataformas, algo que a partir de ahora será más difícil. Se trata de un fenómeno que atrae a muchos bañistas, curiosos, turistas y también valientes que pueden saltar desde tres o cuatro hasta los trece metros de altura.

Joan Florit es uno de los habituales en Cala en Brut, donde acude cada semana junto a un grupo de amigos para practicar saltos al mar. Se opone a la instalación de vallas y también a la modificación de los replans porque considera que es un peligro añadido, puesto que, «igual que pasa en Son Oleo, la gente saltará igual desde encima de la valla». Por ello ha iniciado una campaña a través de las redes sociales para «salvar Cala en Brut».

Florit comparte la necesidad de realizar la mayoría de obras previstas. Asegura que mejorar el pavimento ayuda a evitar resbalones y, por tanto, contribuye a la seguridad. El colectivo al que pertenece ha evitado la demolición de algunas plataformas, como la de «Es Bitlo» o una pared prevista en «Es Cranc». No obstante, critica que no se valle el salto más alto, «Sa Cova», desde el que se producen la mayor parte de los accidentes. Ellos cuentan con un seguro privado y practican en la cala porque es el único espacio de que disponen en Ciutadella, donde no hay ninguna federación de salto. «Si nos lo quitan no tenemos donde ir a hacer deporte», lamenta.

Algunos vecinos también han puesto el grito en el cielo, básicamente, porque consideran que las vallas cambian la fisonomía de la cala. «Es una aberración, una tomadura de pelo, están quitando el encanto de Menorca», sentencia Carme Fontestad.

Desde la Asociación de Vecinos de Cala en Blanes, por su parte, defienden que «siempre hemos visto la cala sin vallas», aunque prefieren ver el proyecto de Costas antes de opinar. Eso sí, reconocen que les gustaría que les hubieran avisado del malestar existente para poder haber hecho más fuerza.