Menorquines viajeros, en busca de un futuro mejor, a la caza de experiencias, aventuras, amores o trabajo, con la mochila a cuestas o expatriados de multinacionales. Simplemente, menorquines en todos los puntos del globo, ciudadanos del mundo que se llevan en el corazón los recuerdos de su isla, sa roqueta, que de pronto les viene a la memoria en cualquiera de los cinco continentes, oculta en un olor, un sabor, el viento o un paisaje que reaviva los colores mediterráneos que un día se quedaron atrás.
La sección «Menorquins al Món», que arrancó con las experiencias de un mahonés residente en Moscú hace ya cinco años, en 2009, ha superado de largo los doscientos entrevistados y se acerca a la cifra de los tres centenares de isleños que conforman esta diáspora, voluntaria la mayoría de las veces, obligatoria en otras, que expande la semilla del menorquinismo en países lejanos.
Esto es también la globalización, no solo somos receptores de visitantes y ciudadanos que se instalan junto a nosotros sino que al mismo tiempo devolvemos ese flujo de viajeros.
Grupo heterogéneo
No hay un perfil que describa con exactitud a esos isleños que residen en el extranjero, aunque sí predominan una serie de motivaciones que impulsan a salir al exterior: el deseo de conocer nuevas gentes, territorios y culturas; la búsqueda de empleo; el aprendizaje de idiomas; el traslado para mejorar las oportunidades profesionales; las relaciones afectivas, que a su vez se establecen ahora con mucho más frecuencia entre parejas de distintas nacionalidades; y también la solidaridad, con la participación en proyectos de cooperación en otras zonas más desfavorecidas del planeta.
Muchos desearían regresar y asumen que no podrán debido a las limitaciones de un mercado laboral reducido como el menorquín, y son una inmensa mayoría los que ya se han formado fuera, lejos de su hogar.
Los menorquines en el mundo conforman un colectivo variopinto que, si comparten un rasgo en común, ese es el de integrarse sin problemas allí donde van. Aunque en ocasiones pesa la añoranza, la mayoría ha sabido encontrar su hueco en las sociedades que les acogen y son, ahora, su nuevo hogar.
4 comentarios
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Crec que és una secció ben interessant.... I també crec que seria d'interès copiar la iniciativa d'altres medis de comunicació que també recullen les històries dels immigrants, tant estrangers com els peninsulars....
Jo també vaig coneixer un home que és de Ciutadella i em va dir que feia 60 anys que vivia a Argentina ....(d'açò ja fa uns quants anys). Li vaig demanar si els fills sabien Menorqui i em va dir:"Com que van anar a escola allà....) No li vaig demanar si tornaria per a viure a Menorca perque desprès de més de 60 anys .....i tinguent sa seva pròpia familia ja és com si fos argentí.Que faría per aqui?.....No crec que es pogués integrar fàcilment....Has de integrar-te allà on et toca viure.
... Ahora, una serie de los menorquinos provenientes de allende los mares...
El mundo exterior es cada vez menos lejano gracias a la inmediatez y naturalidad con la q nos cuentan sus experiencias. Estos menorquines nos abren la mente y nos traen aire fresco. Cuando hay menorquins al món no me lo pierdo!
Gracias a todos. Gracias a estos 200 conocemos el mundo exterior con la visión desde el prisma menorquín, o sea, alguien que ha nacido, vivido en Menorca y que como ya dice el artículo, ha hecho un cambio en su vida por necesidad o voluntariedad.Además, ya conocía a varios de los entrevistados.Me encanta. Seguid así.