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La fe y la cooperación se funden hoy, con la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, el popular DOMUND. Es el día en el que la Iglesia católica ora por los hombres y mujeres que aúnan la labor evangelizadora con la acción social.
Religiosos o laicos, están repartidos por los cinco continentes, pero sobre todo en África, donde más del 90 por ciento de sus diócesis son territorios de misión. Allí reside desde hace 21 años el sacerdote salesiano Xec Marqués Coll.
Poco antes de unas fiestas de Sant Joan, corría el año 1992, aterrizó en Abidjan, Costa de Marfil, y desde entonces, y pese a confesarse «muy unido» a su familia y a Menorca, África es su hogar.

Guinea Conakry es su destino actual, pero antes trabajó en Abidjan, Lubumbashi (República Democrática del Congo), Kata (Togo) y Porto Novo (Benin).

¿Cómo y cuándo surgió su vocación misionera?
- En mi casa recibíamos una revista que se llama «Mundo Negro», editada por los misioneros combonianos, y mi sueño de niño era ser médico para trabajar y ayudar en África. De adolescente sentí la llamada a ser salesiano y, una vez finalizada mi formación, fui enviado a Abidjan, donde se tenía que poner en marcha un proyecto para los chicos más vulnerables.

¿Siempre se ha implicado en proyectos con los jóvenes?
- Desde que llegué a Costa de Marfil, en 1992. Siempre he trabajado con chicos de la calle, no escolarizados, de medios sociales pobres... Actualmente mi sueño es acabar de poner en marcha el proyecto educativo de nuestra presencia salesiana en Nongo, un barrio periférico de Conakry; incluye animación sociocultural, reinserción escolar para niños y niñas de diez a trece años no escolarizados en la infancia, y de alfabetización para jóvenes de 15 a 21 años.

¿Cuál era la situación cuando usted llegó a Conakry?
- Eramos dos en la comunidad salesiana, no se había logrado arrancar el proyecto educativo y había dudas en cuanto a las posibilidades, faltaba espacio. Durante un año y medio abría el 'patio salesiano' todas las tardes y organizaba torneos de fútbol para generar confianza en los jóvenes y el barrio. Analizamos la situación de escolarización y concluimos que había muchos chavales no escolarizados, y muchos jóvenes aprendiendo un oficio pero analfabetos.

¿La falta de escuelas es el principal problema?
- La no escolarización se debe a varias causas y las niñas son las más afectadas por la falta de recursos económicos, la necesidad de participar en los trabajos domésticos o en la actividad económica de la familia, como el pequeño comercio o el secado de pescado...., Eso dificulta su escolarización. Pero también el fracaso escolar prematuro o la escolarización precaria son causas de abandono o de retrasos, chicos con cinco años de escuela que apenas se expresan en francés o saben leer y escribir.

¿Es difícil cambiar esa inercia?
- Es muy importante el seguimiento social y la sensibilización para llegar a romper los círculos viciosos que excluyen a los niños de la escuela. El trabajo social también nos ayuda a superar prejuicios respecto a la sinceridad de educar, respetando la opción religiosa de la familia.

¿Cómo se vive la religión en esta zona del mundo?
- Como en otros pueblos de África, la religión es una evidencia. Dios no es un presupuesto metafísico o una posibilidad, sino una realidad. La gran mayoría de la población es musulmana. También existe una comunidad cristiana importante, mayoritariamente católica, y la Iglesia anglicana está bien implantada. La religión impregna la vida social y cultural del país, sin que sea una causa de división entre las confesiones. Hay un gran respeto hacia la persona creyente y sus representantes.

Supongo que también por su ayuda a la población...
- Los líderes religiosos musulmanes y cristianos son un recurso humano imprescindible para generar cohesión social y realizar el trabajo de reconciliación necesario en este país, que ha sufrido y sigue sufriendo tensiones políticas.

La antigua Guinea francesa padeció durante 25 años la dictadura de Sekou Touré y en 2010 Alpha Condé se convirtió en el primer presidente electo desde que el país obtuvo la independencia en 1958. En la actualidad la situación política es tensa, la transición no ha concluido, y los jóvenes -explica Xec Marqués-, sueñan con salir al extranjero. Pero cada dos o tres meses, llegan al aeropuerto de Conakry aviones de emigrantes expulsados de países europeos.

¿Cuándo se instalaron los salesianos en la región?
- Hace 25 años, para hacerse cargo de una escuela de formación profesional en el norte del país y una imprenta en Conakry. En 10 años restituimos la imprenta a la iglesia local y nos vinimos a Nongo, en la periferia de la capital, para implantar una obra educativa orientada a la infancia y la juventud.

¿Cómo era la Guinea que se encontraron?
- Después de la independencia, el primer presidente, Sekou Touré, intentó la emergencia de una iglesia nacional, expulsando a todos los agentes pastorales europeos y americanos, y encarcelando al obispo de Conakry durante nueve años. A su muerte, su sucesor planteó un recurso a la Iglesia católica para retomar la acción social y educativa.

¿Qué apoyo recibe su proyecto desde España?
- Con el apoyo técnico de la ONG Vols hemos acabado y equipado las instalaciones. En cuanto dispusimos de alguna sala empezamos con la alfabetización y la reinserción escolar. Este año queremos consolidar el equipo de animadores y organizar grupos de estudio, lectura, danza, teatro y deporte.

Vols es una organización del entorno salesiano de Catalunya, Aragón y Balears y es la entidad que gestiona nuestros grandes proyectos. Tenemos ayudas de varios ayuntamientos y para el proyecto educativo interviene el Fons Menorquí de Cooperació. También mantengo relación con el Secretariado Diocesano de Misiones y, sobre todo en Ciutadella, hay personas que desde siempre siguen con afecto mi trabajo y me ayudan económicamente.

¿Se resiente la cooperación de la crisis económica?
- Sí, un ejemplo es el enorme retraso en las subvenciones de la Administración; organismos como el Fons sufren los recortes y disminuyen su capacidad de financiar. La crisis se manifiesta también en la reconversión de la cooperación en proyectos que buscan más la influencia comercial del Norte que el desarrollo sostenible del Sur. Pero lo más grave es que Guinea, con unos enormes recursos en materias primas, sea víctima de las causas de la crisis, el enorme poder de los grandes capitales especulativos, sedientos de comprar y vender, y al mismo tiempo víctima de sus consecuencias, el poco valor que esos capitales dan al trabajo, al obrero, al desarrollo social y cultural.

Para mí esta es la manifestación más grave de la crisis, pero también puede ser el lugar de encuentro de los que creen en otro tipo de economía y sociedad.