Agitació Cultural impulsa su nueva etapa desde Atica

La galería de Maó será a partir de ahora utilizarán nueva sede del colectivo

Los responsables del nuevo proyecto cultural, ayer en la galería del puerto de Maó. | Gemma Andreu

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Se definen los gestores de Agitació Cultural Menorca (AC-ME) como un colectivo que organiza actividades «a las que nos molaría ir». Aseguran también que son «amantes» de que los espacios y contenidos «remuevan, zarandeen y consigan ser un impulso interno que genere movimiento social y cultural con el objetivo de crear una red de intercambio de vivencias». Una filosofía con la que vienen funcionando desde 2019 y que seguirá siendo el motor de la nueva etapa que ahora comienza con la galería Atica, en el puerto de Maó, como centro de operaciones.

Dicho espacio, una iniciativa nacida de la mano del artista Pol Marban y que también funciona como asociación cultural, acogió ayer el estreno de una colaboración «que ha llegado para quedarse», reconoce el pintor. La inauguración contó con una triple propuesta, la del rock de Stout, una performance de Laura Navarro y una sesión de música pinchada en vinilo de la mano Alcapone Selector. Este último es el nombre artístico de Eduardo Palacios, uno de los cinco miembros del equipo al frente de AC-ME, quien avanza que más allá de esas propuestas, habrá también en el futuro sesiones de teatro, proyecciones, coloquios y espacios de ensayo abierto.

Atica celebró la inauguración de colabaración con una fiesta.
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«La colaboración tiene el objetivo de que el proyecto trascienda lo que es la pared de Atica, ya no solo como un espacio expositivo, sino como un referente cultural. Cuando lo proyectamos al principio y pensamos qué podía pasar, vimos que había un vacío más allá del arte colgado, por decirlo así, nos faltaba lo audiovisual», relata Marban. Al respecto, añade Palacios que la idea es que el nuevo modelo funcione «como un contenedor de propuestas artísticas en todas las direcciones».

Atica, que este verano cumplirá tres años, ha consolidado un modelo que ahora multiplica su oferta y además sirve como plataforma de un colectivo para el que tener una sede fija supone un gran paso. «Llevábamos mucho tiempo buscando un espacio y no es fácil», dice Palacios, «y tener uno fijo, formar parte de una comunidad    y de un proyecto más amplio supone una ilusión muy grande». Un impulso para seguir tras los objetivos con que nació AC-ME, que pasan, recuerda, por «agitar un poco la actividad cultural de la Isla, ofrecer cosas que igual no son muy comunes y dar visibilidad a propuestas un poco más exclusivas, difíciles o peculiares».

A juicio de Marban, que coexistan diferentes propuestas genera una especie de simbiosis que puede derivar en «una retroalimentación de públicos, que al final es lo que pretendemos». Todo envuelto en un aire underground, aunque no precisamente buscado, ya que la filosofía de la colaboración es que se abierta, para nada excluyente. Puestos a buscar «referentes no intencionados», continúa el pintor,    el nuevo camino de Atica podría ser The Factory, el estudio de arte fundado por Andy Warhol, «o incluso propuestas como la Bauhaus, que aglutinaba muchas formas de arte».