De más a menos. El Penya Ciutadella gozó de ocasiones al principio pero luego se desinfló - futbolbalear.es

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Las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia se mantuvieron al margen en los vestuarios del Penya Ciutadella y del CE Mercadal este fin de semana. Ni azules ni rojiblancos puntuaron en la tercera jornada del grupo Balear de Tercera División y además cayeron goleados. Los primeros, 3-0 en Binissalem el sábado, y los segundos, 3-1 en Alcúdia. Los hombres de Lluís Vidal todavía no han puntuado a pesar de que en los tres duelos que han disputado han dado una imagen que como mínimo ha merecido algún punto. Una dinámica que intentarán revertir este sábado al amparo del municipal de Sant Martí a las 17.30 ante el Montuïri.

El principal problema que han acusado los representantes menorquines es la facilidad con la que reciben goles. Tanto el Penya Ciutadella como el Mercadal perdían 2-0 antes de la media hora en sus respectivos enfrentamientos. En Binissalem, un error del portero Biel Moll propiciaba el 1-0 a los 9 minutos, una losa cuyo peso se incrementó a los 27 minutos con el 2-0 de López. Los pupilos de Dani Mori no ofrecieron excesivos argumentos para recortar el guarismo -protagonizaron un inicio batallador aunque falto de acierto- y ya en el tiempo de descuento se encontraron con el definitivo 3-0 en un disparo alejado y bien colocado.

Después de tres jornadas los de Ciutadella son decimoterceros en la tabla con tres puntos, con cuatro goles a favor pero ocho en contra, el tercer peor equipo en este aspecto de la categoría. El próximo sábado, los azules reciben al Alcúdia a las 17.30 en Son Marçal.

Precisamente los mallorquines fueron el rival del Mercadal el domingo en un partido extraño marcado por los tres penaltis que se señalaron. Igual que en Binissalem, los locales iban 2-0 a la media hora aunque en este caso los goles se dieron en favor del Alcúdia y desde los once metros.

El Mercadal protagonizó una buena primera parte con opciones reales de marcharse con ventaja al descanso, pero los dos penaltis condicionaron un choque en el que Berto Vaquero, de pena máxima, acortó distancias. En el segundo tiempo, Ripoll, en el minuto 85 y con los rojiblancos volcados buscando el empate, hizo el 3-1 definitivo. Los menorquines merecieron mejor suerte.