Rollán juega 22 minutos de media y apunta alto | M.A. CA

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Una crack dentro y fuera de la cancha. Así es Miriam Rollán Aínsa (Maó, 1990), jugadora del Bahía de San Agustín de Mallorca, de la Liga Femenina 2. La escolta formada en el CD Alcázar en sus inicios, de donde guarda un bello recuerdo, va camino de consagrarse esta temporada en la división de plata del basket femenino.

No en vano, Rollán aparece prácticamente siempre en el quinteto ideal para ayudar a la base titular Alejandra Quirante en tareas de conducción de balón. Y tras una primera temporada, la pasada un tanto dubitativa, este curso 2013-14 la menorquina se ve asentada en la categoría, jugando unos 22 minutos de media, con 6 puntos y 2 rebotes de media.

«Estoy intentando encontrar mi rol en el equipo, y con los cambios habidos últimamente, más todavía», afirma, en referencia al reciente cambio de técnico, la lesión de la norteamericana Ashley Bruner y la marcha al Burgos de LF1 de la 'jefa' María España. «La verdad es que normalmente salgo de titular y hay que decir trabajo mucho y duro para hacerme con este hueco en el equipo», exclamaba ayer la jugadora desde Palma.

Para Rollán, la LF2 es una categoría donde hay jugadoras muy diversas, «desde jóvenes que queremos crecer y progresar, hasta las veteranas que todavía están en plena juventud y nos demuestran su calidad. La verdad que me siento muy cómoda», detalla la mahonesa, cuyo debut hace dos años en la categoría se produjo con el Bons Aires de Trini Bou.

A día de hoy, y con 23 años, Rollán tan sólo piensa en hacerse grande en el Bahía de San Agustín. No obstante, también dice que no quiere estancarse. «Soñar en la Liga Femenina 1 es gratis, pero… ¿por qué no? Aunque soy consciente de lo difícil que es, también sé que para nadie es imposible. Sólo hay una cosa clara, que si quieres, tienes que trabajar muy duro, ir paso a paso y llegarás hasta donde te propongas, pero cada meta tiene su camino».

Rollán, más ambiciosa que nunca, se adjetiva como «muy luchadora, no doy nada por perdido y curro hasta el final. También soy una persona a la que le gusta el buen rollo y por tanto hacer piña. Me considero también muy ambiciosa y crítica conmigo misma; pienso que asumiendo uno mismo sus fallos es más fácil corregirlos y seguir progresando». Y técnicamente, «penetradora nata, y con buena visión. Necesito, eso sí, mejorar el tiro, que sin duda alguna es mi punto menos bueno. Llega un punto, a veces, que hasta creo que es una guerra psicológica, pero trabajando estoy para mejorarlo».

«En Menorca hay calidad»

Para ser francos, según Miriam Rollán, en Menorca cree ella que no se le reconoce por ser jugadora de la LF2. «Pero también estuvo en su momento Paula Seguí o Cristina López, con mejores y más amplias trayectorias deportivas de la que llevo yo hasta el momento, y tampoco se las reconoció. No quiero entrar en polémicas, pero el fútbol por delante y sobretodo masculino, es lo que dicen que vende y por eso sale en prensa. Las personas importantes para mí, familia, amigos cercanos e interesados en el basket femenino, saben que estoy en LF2 y tengo su apoyo desde la roquita, esto me basta», exclama emocionada.

Finalmente, y siguiendo en clave menorquina, opina Rollán que en la Isla «hay muchas chicas jóvenes de calidad que necesitan ligas competitivas para mejorar. La Primera Balear, o ahora la Liga Balear júnior, son muy necesarias».