El procesado, durante el juicio celebrado en una sala de lo Penal de Vía Alemania, en Palma. | J.P.M.

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La jueza de lo Penal número 1 de Palma ha condenado al pago de una multa de 720 euros como autor de un delito de injurias al hombre acusado de denunciar que el policía local de Palma que le multó por aparcar mal iba «borracho como una cuba». Durante la vista, celebrada semanas atrás en una sala de Vía Alemania, el procesado recalcó que el agente estaba ebrio, algo que no pudo confirmar. El agente, que fue investigado por asuntos internos y el caso fue archivado, negó dicha conducta. «Me tuve que defender ante mis superiores de cosas que no había hecho», explicó.

La magistrada considera en el fallo, al que ha tenido acceso Ultima Hora, que las manifestaciones realizadas por el acusado en el cuartel de San Fernando, tenían la intención de «menoscabar la dignidad personal y la consideración profesional del agente de la Policía Local».

El incidente que acabó en juicio se remonta a las 15.00 horas del 3 de marzo de hace ahora casi dos años. La Policía Local de Palma recibió quejas de los vecinos de una calle de Can Pastilla de que había varios vehículos mal estacionados en una zona ajardinada. Una patrulla acudió al lugar y empezó a multar a los coches. De repente salió el propietario de uno de ellos y la cosa se torció. Según su versión, el funcionario que le había sancionado le trató desde el primer momento «como un perro». Al acercarse a él, explicó a la jueza, notó que «olía mucho a alcohol». Sobre esto, el policía declaró que llevaba sin beber «desde 1994».

Horas más tarde el enjuiciado acudió al cuartel de San Fernando a denunciar lo ocurrido con el policía. «Hablé con el jefe y le dije que ese agente no podía trabajar de esa manera», apuntó. Y remarcó que no quería que le quitaran ninguna multa, sólo informar de lo que acababa de presenciar.

Por su parte, el agente en cuestión negó la conducta denunciada en su día y archivada horas más tarde. «El señor vino hacía mí y me dijo de muy malas formas que le quitara la multa», relató. «Se acercó mucho y le comenté que guardara la distancia, no por nada, sino porque es lo que solemos hacer siempre», añadió. Horas después, sobre las 18.30 horas, recibió una llamada de que tenía que ir de manera urgente a hablar con sus superiores.

En las instalaciones de policía fue sometido a un «tercer grado», tal y como explicó a preguntas de la representante de la acusación pública. Tras ser examinado por sus compañeros, archivaron la denuncia. Fue él mismo quien instó a llevar a Fiscalía el comportamiento del ahora sentenciado.